*God Country* es una de las obras más definitorias y aclamadas de la carrera del guionista Donny Cates y el dibujante Geoff Shaw. Publicada originalmente por Image Comics en 2017, esta miniserie de seis números logra una hazaña narrativa poco común: fusionar el drama familiar más crudo y terrenal con la épica desmedida de la alta fantasía cósmica. La historia se sitúa en el corazón de Texas, un escenario que sirve como ancla de realidad para los eventos extraordinarios que están por desarrollarse.
El protagonista de esta historia es Emmett Quinlan, un anciano que sufre de una forma severa y agresiva de Alzheimer. Emmett no es solo una sombra de lo que fue; es una presencia violenta, errática y confusa que representa una carga emocional y física devastadora para su hijo, Roy. La narrativa comienza explorando la fractura familiar: Roy intenta desesperadamente mantener a su propia esposa e hija a salvo mientras lidia con el deterioro mental de un padre que ya no lo reconoce. La enfermedad no se presenta como un recurso narrativo ligero, sino como una tragedia doméstica que amenaza con destruir el hogar de los Quinlan antes de que caiga la primera gota de lluvia.
Todo cambia cuando un tornado de proporciones sobrenaturales arrasa la propiedad de los Quinlan. De los restos de la tormenta y el caos surge Valofax, una espada colosal, sensible y de origen divino. Al entrar en contacto con el arma, ocurre un milagro inmediato: la mente de Emmett se aclara por completo. El Alzheimer desaparece. Recupera sus recuerdos, su identidad y su fuerza física, pero con una condición ineludible y cruel: solo puede mantener su cordura y su salud mientras sostenga la espada. Valofax no es solo un arma de destrucción masiva; es el único vínculo de Emmett con su propia humanidad y el tiempo que le queda.
Sin embargo, un artefacto de tal magnitud no pertenece al mundo de los hombres. Valofax es conocida en el cosmos como la "Espada de los Reyes", una reliquia forjada en el Reino de Siempre (Kingdom of Always). Su desaparición no ha pasado desapercibida para las deidades que la reclaman como suya. Pronto, la tranquila y polvorienta Texas se convierte en el epicentro de una guerra teológica. Emmett, transformado en un guerrero formidable a pesar de su avanzada edad, debe enfrentarse a seres de un poder incalculable que descienden a la Tierra para recuperar su propiedad. Los dioses en *God Country* no son figuras benevolentes, sino entidades arrogantes que ven a la humanidad como un estorbo en su búsqueda de poder.
El apartado visual de Geoff Shaw es fundamental para la identidad del cómic. Su estilo es detallado, visceral y dinámico, capturando con la misma maestría la aridez del paisaje texano y la majestuosidad de los reinos celestiales. El color de Jason Wordie eleva la obra, creando un contraste vibrante entre los tonos ocres de la tierra y los brillos eléctricos y sobrenaturales de