Garibolo Especial: El último refugio de la anarquía creativa española
Para entender qué representa el 'Garibolo Especial', primero debemos situarnos en el convulso escenario del cómic español de mediados de los años 80. Tras la estrepitosa caída de la mítica Editorial Bruguera, el panorama del tebeo de humor en España quedó huérfano y fragmentado. En este vacío surgió la Compañía General de Ediciones y, con ella, la revista *Garibolo*. Los números "Especiales" de esta cabecera no son simples recopilatorios; son cápsulas del tiempo que contienen la esencia de una rebelión artística liderada por los nombres más grandes de la historieta nacional.
El 'Garibolo Especial' se presenta como un festín visual y narrativo que destila el espíritu de la "escuela Bruguera", pero con una libertad renovada. Al hojear sus páginas, el lector se encuentra con un formato de mayor grosor que la revista semanal, diseñado para ofrecer una experiencia inmersiva en el humor más castizo, surrealista y, a menudo, mordaz. Es una obra que captura el momento exacto en que los autores, liberados de las restricciones contractuales de su antigua casa, decidieron demostrar que su talento no pertenecía a una marca, sino a su propio ingenio.
El gran reclamo de estos especiales es, sin duda, la figura de Francisco Ibáñez. En esta etapa, el genio barcelonés despliega toda su artillería con creaciones que buscaban llenar el hueco dejado por sus personajes más icónicos (entonces en disputa legal). Aquí brilla con luz propia *7, Rebolling Street*, una evolución frenética y más detallada de su famosa comunidad de vecinos, donde el humor visual alcanza cotas de barroquismo asombrosas. También encontramos las andanzas de *Chicha, Tato y Clodoveo*, un trío que encarna la picaresca de la España del desempleo y la reconversión industrial, tratados con ese slapstick inconfundible de Ibáñez que no da tregua al lector.
Pero el 'Garibolo Especial' no es solo un vehículo para Ibáñez. Es una obra coral donde Raf (Joan Rafart) aporta la elegancia y el ingenio de *Mirlowe & Violeta*, una parodia del cine negro y la novela de detectives que destaca por su dibujo estilizado y sus guiones inteligentes. La presencia de Vázquez, el eterno rebelde, añade una capa de anarquía y metanarrativa única; sus aportaciones suelen romper la cuarta pared, arrastrando al lector a un mundo donde el autor es tan personaje como sus propias creaciones.
Lo que hace que este especial sea una pieza de coleccionista no es solo la calidad de sus firmas (que incluyen también a maestros como Segura, Gosset o Rovira), sino su tono. A diferencia de las publicaciones infantiles de décadas anteriores, el 'Garibolo Especial' se atreve con un humor ligeramente más adulto, más cínico y muy conectado con la realidad social de la época. Es un tebeo que se lee con una sonrisa nostálgica, pero que sorprende por la vigencia de su sátira sobre la burocracia, la crisis económica y las excentricidades del carácter español.
Visualmente, el especial es un catálogo de estilos que van desde la línea clara más dinámica hasta el detallismo abigarrado. La edición suele cuidar las transiciones entre series con secciones de pasatiempos, chistes cortos y secciones de redacción que mantienen un diálogo constante con el "Garibolero" (el lector fiel).
En definitiva, el 'Garibolo Especial' es mucho más que una revista de humor; es el testimonio de una era dorada que se resistía a morir. Es la prueba de que, incluso en tiempos de incertidumbre editorial, el talento de los dibujantes españoles fue capaz de construir un refugio de risas, color y crítica social. Para cualquier estudioso del noveno arte o para el lector que busque una dosis de ingenio sin filtros, este ejemplar representa una parada obligatoria en la historia del tebeo europeo. Es, en