G I Joe Infestacion

G.I. Joe: Infestación representa uno de los puntos de inflexión más inusuales y arriesgados dentro de la trayectoria editorial de la franquicia bajo el sello de IDW Publishing. Publicado originalmente en 2011 como parte de un evento masivo interdimensional, este arco argumental saca a los "Real American Heroes" de su zona de confort —el conflicto bélico y el espionaje contra la organización Cobra— para sumergirlos de lleno en el género del horror de supervivencia y la ciencia ficción apocalíptica.

La premisa se origina en un evento transversal que afectó a varias licencias de IDW (incluyendo Transformers, Ghostbusters y Star Trek), donde una brecha en el tejido de la realidad permite que una infección de origen extradimensional se propague por distintos universos. En el caso específico de G.I. Joe, la narrativa se concentra en una miniserie de dos números que redefine la escala de amenaza a la que Duke, Snake Eyes y el resto del equipo están acostumbrados a enfrentar.

La historia comienza en una instalación de máxima seguridad de G.I. Joe, un entorno controlado que rápidamente se convierte en una trampa mortal. El catalizador es un virus biomecánico, una plaga que no solo mata a sus anfitriones, sino que los reanima, convirtiéndolos en "shamblers" (muertos vivientes) con una conciencia de colmena. A diferencia de los zombis tradicionales de la cultura popular, estos seres están imbuidos de una malevolencia externa que busca consumir toda la vida orgánica y tecnológica a su paso.

El guion, a cargo de Mike Raicht, maneja con precisión la tensión claustrofóbica. La narrativa se aleja de las grandes batallas en campo abierto para centrarse en un escenario de asedio. Los Joes, entrenados para tácticas militares convencionales y guerra asimétrica, se encuentran ante un enemigo que no comprende la rendición, no siente dolor y, lo más aterrador, utiliza los rostros de sus compañeros caídos para avanzar.

Uno de los puntos fuertes de esta obra es la dinámica de personajes forzada por la crisis. La trama sitúa a figuras clave como Duke y Snake Eyes en una posición de vulnerabilidad absoluta. Sin embargo, el elemento más intrigante es la inclusión de la Baronesa. Atrapada en medio del brote, la icónica villana de Cobra se ve obligada a forjar una alianza impía con sus enemigos jurados. Esta tregua temporal no nace de la redención, sino del pragmatismo más puro: en un mundo dominado por la "Infestación", no quedarían naciones que gobernar ni organizaciones que liderar.

El apartado visual, liderado por el dibujo de Giovanni Timpano, abandona la estética limpia y heroica habitual de la serie para adoptar un tono mucho más oscuro, sucio y visceral. El diseño de los infectados es perturbador, mezclando elementos orgánicos en descomposición con una suerte de rastro digital/energético que denota su origen interdimensional. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de que el peligro acecha en cada conducto de ventilación y cada esquina oscura de la base.

Sin caer en revelaciones que arruinen la experiencia, el cómic explora el concepto del sacrificio y la ética militar bajo una presión extrema. Los protagonistas deben decidir qué están dispuestos a destruir para contener la propagación. No se trata solo de disparar a la cabeza; se trata de comprender una amenaza que desafía las leyes de la biología y la física.

G.I. Joe: Infestación es, en definitiva, un experimento narrativo exitoso que demuestra la versatilidad de la franquicia. Logra mantener la esencia táctica y el espíritu de equipo de los Joes mientras los somete a un escenario de pesadilla que parece extraído de las mejores obras de John Carpenter o H.P. Lovecraft. Es una lectura esencial para quienes buscan ver a estos soldados enfrentarse a algo que no pueden derrotar simplemente con superioridad de fuego, sino con una voluntad de hierro frente a lo desconocido.

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