G I Joe – Cobra Vol2

G.I. Joe: Cobra Vol. 2 representa uno de los puntos de inflexión más sofisticados y oscuros dentro de la mitología moderna de la franquicia, bajo el sello de IDW Publishing. Escrita por Mike Costa y dibujada predominantemente por Antonio Fuso, esta etapa se aleja de la estética de los dibujos animados de los años 80 para adentrarse de lleno en el género del *thriller* de espionaje, la intriga política y el drama psicológico. Mientras que la serie principal de G.I. Joe suele centrarse en el conflicto bélico directo, el segundo volumen de *Cobra* disecciona las estructuras de poder, la paranoia y las consecuencias morales del espionaje de alto nivel.

La trama se sitúa inmediatamente después de los eventos sísmicos de "Cobra Civil War". El statu quo ha cambiado radicalmente: Cobra ya no es una organización terrorista que opera desde las sombras, sino que ha logrado una legitimidad internacional sin precedentes. Gracias a maniobras políticas calculadas y una gestión impecable de las relaciones públicas, Cobra se ha posicionado ante el mundo como una potencia económica y militar legítima, llegando incluso a obtener reconocimiento en organismos internacionales. Este escenario deja a la unidad G.I. Joe en una posición precaria, operando casi en la ilegalidad y con recursos limitados para combatir a un enemigo que ahora juega con las reglas del sistema.

El núcleo narrativo de este volumen gira en torno a la figura de Chameleon (Erika Le Tene), una desertora de Cobra que ahora trabaja para la inteligencia de los Joe. Su personaje sirve como el ancla emocional y el motor de la historia. Chameleon no es la típica heroína de acción; es una mujer atormentada por su pasado, cuya lealtad es constantemente puesta a prueba y cuya psique está fracturada por los años de adoctrinamiento y traición. A través de sus ojos, el lector explora la ambigüedad moral de ambos bandos. Su relación con Flint, quien lidera este equipo de operaciones encubiertas, es tensa y está marcada por la desconfianza profesional y la necesidad mutua.

En el bando de los antagonistas, el cómic realiza un trabajo excepcional al humanizar —sin justificar— a los altos mandos de Cobra. Tras la muerte de figuras clave en el volumen anterior, vemos a un Tomax Paoli devastado, tratando de encontrar su lugar en un mundo donde ya no cuenta con su gemelo, Xamot. La dinámica interna de Cobra es retratada como una corporación despiadada donde la eficiencia es la única moneda de cambio y el nuevo Cobra Commander ejerce un liderazgo basado en la frialdad estratégica más que en el histrionismo de antaño.

El guion de Mike Costa destaca por su ritmo pausado pero implacable. No se busca la resolución rápida mediante un tiroteo, sino la victoria a través de la manipulación de información y el sabotaje. La narrativa se estructura en arcos que exploran cómo Cobra extiende sus tentáculos en la infraestructura global, desde la ayuda humanitaria hasta el control de los medios de comunicación. El conflicto es, por tanto, una guerra de desgaste intelectual y moral.

Visualmente, el trabajo de Antonio Fuso es fundamental para establecer la identidad de la serie. Su estilo es sucio, anguloso y cargado de sombras, lo que refuerza la atmósfera de cine negro. Fuso huye de las anatomías hiperbólicas del cómic de superhéroes tradicional, optando por un realismo táctico que hace que la violencia, cuando ocurre, se sienta real, súbita y traumática. El diseño de las páginas y el uso del color contribuyen a una sensación de claustrofobia y vigilancia constante, subrayando el tema central de la obra: en el mundo del espionaje, nadie está realmente a salvo y nadie es quien dice ser.

*G.I. Joe: Cobra Vol. 2* es, en definitiva, una obra que redefine lo que puede ser una propiedad intelectual basada en juguetes. Es una exploración madura sobre el poder, la identidad y el coste humano de una guerra que no se libra en campos de batalla abiertos, sino en despachos, servidores informáticos y la mente de agentes infiltrados. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa de G.I. Joe que priorice la profundidad de los personajes y la complejidad de la trama por encima de la nostalgia.

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