Freex representa una de las propuestas más crudas, introspectivas y distintivas dentro del ecosistema del Ultraverse, el universo de superhéroes creado por la editorial Malibu Comics a principios de los años 90. Escrita principalmente por Gerard Jones y visualmente definida por el estilo dinámico de Ben Herrera, esta obra se aleja de los tropos convencionales del heroísmo de capa y espada para sumergirse en una narrativa de supervivencia, alienación juvenil y horror corporal.
La premisa de *Freex* se centra en un grupo de adolescentes marginados que, tras ser expuestos a un proceso biotecnológico experimental conocido como "Wetware", sufren transformaciones físicas y metabólicas irreversibles. A diferencia de otros "Ultras" (el término para los superhumanos en este universo) que obtienen habilidades estéticas o socialmente aceptables, los protagonistas de esta serie ven cómo sus cuerpos se alteran de formas que los segregan de la sociedad. Esta condición los obliga a abandonar sus hogares y buscar refugio en los túneles y alcantarillas de San Francisco, creando una microsociedad subterránea donde la única regla es la lealtad mutua.
El núcleo del cómic está compuesto por cinco jóvenes con personalidades y trasfondos radicalmente distintos. Lewis, quien asume el rol de líder reacio, posee la capacidad de proyectar ráfagas de energía, pero carga con el peso de la responsabilidad sobre un grupo que no pidió existir. Michael (Plug) experimenta una de las transformaciones más drásticas, convirtiéndose en un gigante de piel pétrea y fuerza descomunal, cuya apariencia externa oculta una sensibilidad herida. Valerie (Sweetface) mantiene una apariencia humana, pero su poder de manipulación química y feromonas la sumerge en un conflicto ético constante sobre la autenticidad de sus relaciones. Angela (Anything) posee una fisiología maleable que le permite alterar su forma, reflejando la inestabilidad de la identidad adolescente. Finalmente, Bo (Pressure) maneja energías cinéticas explosivas que a menudo escapan a su control, simbolizando la ira reprimida de la juventud desamparada.
A lo largo de su trayectoria, *Freex* no se estructura como una serie de batallas contra supervillanos que buscan dominar el mundo. El conflicto es mucho más íntimo y sistémico. Los antagonistas suelen ser corporaciones sin rostro, científicos sin escrúpulos que ven a los jóvenes como propiedad intelectual o "sujetos de prueba" recuperables, y una sociedad que teme lo que no comprende. La narrativa explora temas profundos como el abandono familiar, la búsqueda de una identidad propia en un cuerpo que se siente ajeno y la formación de una "familia elegida" ante la hostilidad del mundo exterior.
El apartado visual de Ben Herrera es fundamental para entender el impacto de la obra. Su dibujo, característico de la estética de los 90 pero con una fluidez narrativa superior a la media de la época, logra capturar tanto la espectacularidad de los poderes como la suciedad y el agobio de los entornos urbanos degradados. El diseño de los personajes enfatiza la asimetría y lo grotesco, reforzando la idea de que estos jóvenes son, a ojos del mundo, "monstruos", a pesar de conservar una humanidad mucho más íntegra que la de sus perseguidores.
La edición completa de esta obra permite observar la evolución de los personajes desde su primer encuentro fortuito hasta su consolidación como un grupo que, si bien no busca la justicia en términos tradicionales, acaba convirtiéndose en un símbolo de resistencia para otros marginados. La serie también se entrelaza de manera orgánica con el resto del Ultraverse, mostrando cómo la existencia de estos jóvenes afecta la percepción pública de los Ultras y cómo sus caminos se cruzan con figuras como *Night Man* o las fuerzas de la *Academy of the New Elite*.
En resumen, *Freex* es un cómic que utiliza la ciencia ficción y el género de superhéroes como una metáfora extendida sobre la adolescencia difícil. Es una historia sobre el derecho a existir fuera de las normas establecidas y sobre la lucha por mantener la dignidad cuando el mundo te ha despojado de todo, incluso de tu propia forma humana. Para el lector interesado en el cómic de los 90, esta obra ofrece una visión mucho más madura y emocionalmente resonante que la mayoría de sus contemporáneos, consolidándose como un título de culto dentro de la historia de Malibu Comics.