Freak Angels

*FreakAngels* es una de las obras más singulares y ambiciosas dentro de la prolífica carrera del guionista británico Warren Ellis, ilustrada con una estética detallista y evocadora por el artista Paul Duffield. Publicada originalmente como un webcómic gratuito bajo el sello de Avatar Press entre 2008 y 2011, la obra se alejó de los canales de distribución tradicionales para construir una base de lectores global antes de ser recopilada en volúmenes físicos. La historia se sitúa en un escenario postapocalíptico atípico, alejándose de los desiertos áridos habituales del género para sumergirnos en una versión inundada y estancada de Londres.

La trama se localiza específicamente en el barrio de Whitechapel, seis años después de que un evento catastrófico de escala global, conocido simplemente como "el suceso", provocara la inundación de gran parte de la civilización moderna. En este entorno de supervivencia, donde la tecnología ha retrocedido a una suerte de *steampunk* funcional y rudimentario, el orden es mantenido por un grupo de doce jóvenes de veintitrés años: los FreakAngels. Estos individuos no son humanos comunes; todos nacieron en el mismo segundo, poseen ojos de un color violeta antinatural y comparten un vínculo psíquico que les permite comunicarse telepáticamente, además de poseer habilidades telequinéticas y de manipulación mental de un poder devastador.

El núcleo narrativo de la obra no reside únicamente en la supervivencia externa contra bandas de saqueadores o la escasez de recursos, sino en la compleja dinámica interna del grupo y el peso de su propia conciencia. Los FreakAngels actúan como los guardianes de Whitechapel, utilizando sus poderes para purificar agua, cultivar alimentos y proteger a la población civil que ha buscado refugio bajo su ala. Sin embargo, esta benevolencia está teñida por un secreto oscuro y una culpa asfixiante: ellos son los responsables directos del cataclismo que destruyó el mundo tal como se conocía. Su labor de protección no es solo un acto de liderazgo, sino un intento desesperado de redención por un error de juventud que costó miles de millones de vidas.

La estabilidad de esta pequeña utopía se ve amenazada cuando Mark, el decimosegundo miembro del grupo que fue exiliado años atrás por su comportamiento errático y violento, decide regresar. Su retorno actúa como el catalizador que obliga a los otros once protagonistas —personajes con personalidades marcadamente distintas, desde la pragmática KK hasta el introspectivo Cas— a enfrentarse a sus propios traumas, a la fragilidad de su comunidad y a la posibilidad de que su naturaleza destructiva vuelva a manifestarse.

Visualmente, el trabajo de Paul Duffield es fundamental para la identidad de *FreakAngels*. Su estilo combina una línea clara de influencia europea con una sensibilidad estética cercana al manga, destacando especialmente en el diseño de los escenarios. El Londres de Duffield es una mezcla de arquitectura victoriana decadente, vegetación invasiva y maquinaria improvisada. El uso del color es sutil, predominando los tonos ocres, verdes y azules que refuerzan la atmósfera de humedad y aislamiento. La narrativa visual se toma su tiempo, permitiendo que el lector absorba la cotidianidad de los personajes antes de estallar en secuencias de acción donde el despliegue de los poderes psíquicos se representa de forma visceral y elegante.

*FreakAngels* destaca por ser una exploración sobre la responsabilidad, el paso a la madurez bajo condiciones extremas y la carga del poder absoluto. Warren Ellis evita los tropos habituales de los superhéroes para centrarse en un drama coral donde la política interna, los rencores del pasado y la búsqueda de un propósito definen el ritmo de la historia. Es una obra que cuestiona si es posible construir algo nuevo sobre las cenizas de un error imperdonable y si la redención es un objetivo alcanzable o simplemente una distracción para evitar el juicio final. En definitiva, es un pilar del cómic independiente contemporáneo que redefine el concepto de familia disfuncional en un mundo que ya no tiene futuro, solo un presente perpetuo.

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