Flash Gordon: Zeitgeist, publicada por Dynamite Entertainment entre 2011 y 2012, representa uno de los esfuerzos editoriales más rigurosos por devolver al icónico héroe espacial a sus raíces más puras, pero bajo una lente cinematográfica y moderna. Escrita por Eric Trautmann y basada en una historia concebida por el legendario Alex Ross (quien también ejerce de director artístico y portadista), esta obra no es un simple *reboot*, sino una carta de amor a la creación original de Alex Raymond de 1934, capturando la esencia del "espíritu de la época" que da nombre al título.
La narrativa se sitúa cronológicamente en el año 1934, un periodo de entreguerras donde el mundo real se tambalea ante el ascenso de los totalitarismos y la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto de tensión global, la Tierra comienza a sufrir una serie de catástrofes naturales inexplicables y ataques de meteoritos que parecen dirigidos por una inteligencia hostil. Aquí es donde convergen los tres protagonistas fundamentales: Flash Gordon, un atleta y aventurero de renombre; Dale Arden, una mujer inteligente y decidida; y el Dr. Hans Zarkov, un científico brillante cuya paranoia sobre una invasión extraterrestre resulta ser una profecía aterradora.
El núcleo de la trama arranca cuando el trío, a bordo de un cohete improvisado por Zarkov, viaja a través del espacio para interceptar la fuente de los ataques. Su destino es el planeta Mongo, un mundo que desafía las leyes de la física y la lógica terrestre. A diferencia de otras versiones que suavizan la estética *pulp*, Zeitgeist abraza el diseño retro-futurista: ciudades flotantes, naves con formas aerodinámicas imposibles y una fauna exótica que mezcla lo prehistórico con lo alienígena.
El antagonista principal, Ming el Despiadado, es retratado aquí con una gravedad renovada. No es solo un villano de opereta, sino un emperador intergaláctico cuya crueldad está respaldada por una burocracia militar implacable y una tecnología devastadora. Ming representa el "Zeitgeist" del mal absoluto, un reflejo de los dictadores que en ese mismo 1934 comenzaban a oscurecer el horizonte europeo. La lucha de Flash no es solo por la supervivencia personal, sino una resistencia ideológica contra un imperio que busca la uniformidad y el sometimiento de todas las razas de Mongo.
A medida que la historia avanza, el cómic explora la compleja geopolítica de Mongo. Flash Gordon debe navegar entre las distintas facciones y reinos que viven bajo la bota de Ming, como el reino boscoso de Arboria, liderado por el príncipe Barin, o las gélidas tierras de Frigia. La obra se centra en la capacidad de Flash para actuar como un catalizador de la rebelión, uniendo a pueblos enfrentados bajo una causa común. El guion de Trautmann evita los diálogos excesivamente expositivos, permitiendo que la acción y la construcción de mundo hablen por sí solas.
Visualmente, el trabajo de Daniel Lindro (con la supervisión estética de Alex Ross) es fundamental. El dibujo logra un equilibrio difícil: mantiene el aire clásico de las tiras de prensa dominicales, con sus composiciones épicas y anatomías heroicas, pero con un dinamismo y un nivel de detalle propios del cómic contemporáneo. El uso del color es vibrante, reforzando la sensación de que Mongo es un lugar de maravillas y peligros constantes.
En resumen, Flash Gordon: Zeitgeist es una obra que entiende que para modernizar a un personaje con casi un siglo de historia, no es necesario cambiar su esencia, sino profundizar en el contexto que lo hizo necesario. Es una epopeya de ciencia ficción que respeta el material original mientras ofrece una narrativa robusta sobre la libertad, el heroísmo desinteresado y la lucha contra la tiranía en un universo donde la aventura no tiene límites. Es, posiblemente, la versión definitiva del personaje para el lector que busca la grandiosidad del *space opera* clásico con una ejecución técnica impecable.