Fénix -Astroman

El Retorno del Centinela Estelar: Una Inmersión en 'Fénix – Astroman'

En el vasto panorama del cómic español contemporáneo, pocas obras logran capturar la esencia de la épica cósmica con la reverencia y la frescura con la que lo hace *Fénix – Astroman*. Escrita y dibujada por el talentoso Víctor Santos —reconocido internacionalmente por obras como *Polar*—, esta pieza se erige no solo como una narrativa de superhéroes, sino como un homenaje vibrante y sofisticado a la «Edad de Plata» del cómic estadounidense, específicamente al legado visual y conceptual del legendario Jack Kirby.

La premisa de *Fénix – Astroman* nos sitúa en un escenario de asombro y melancolía. El protagonista, Astroman, es el epítome del héroe solar, un ser de poder inconmensurable que actuó como el principal protector de la Tierra frente a amenazas que escapaban a la comprensión humana. Sin embargo, tras una misión crítica en las profundidades del cosmos, Astroman desaparece, dejando tras de sí un vacío que el mundo intenta llenar con el paso de las décadas. La historia arranca con su inesperado regreso a una Tierra que ha seguido girando sin él. El héroe que vuelve no es solo un guerrero, sino un anacronismo viviente que debe enfrentarse al desafío más difícil de su carrera: encontrar su lugar en un mundo que ha cambiado, que ha envejecido y que, quizás, ha perdido la fe en los ideales que él representa.

Desde una perspectiva experta, lo que hace que esta obra destaque es su capacidad para equilibrar la acción desenfrenada con una introspección profunda sobre la figura del mito. Víctor Santos no se limita a imitar la estética de los años 60; la deconstruye y la reconstruye para el lector moderno. Astroman es una figura trágica y majestuosa a la vez. Su regreso no es recibido únicamente con vítores, sino también con sospecha y con el peso de las expectativas no cumplidas. La narrativa explora la soledad del semidiós, el aislamiento de aquel que observa el universo desde las estrellas y que, al descender, descubre que la humanidad es tan frágil como hermosa.

Visualmente, el cómic es un festín para los amantes del noveno arte. Santos utiliza una narrativa secuencial dinámica, donde el uso de las sombras y la composición de las viñetas evocan esa fuerza telúrica característica de los "Nuevos Dioses" de Kirby, pero con un toque europeo más estilizado y sintético. El diseño de Astroman, con su iconografía clásica, contrasta deliberadamente con los entornos modernos, subrayando visualmente su condición de forastero en su propio hogar. El uso del color y la energía que emana de las páginas —el famoso "Kirby Crackle"— se emplean aquí no como un simple adorno, sino como una manifestación de la energía vital y cósmica que el protagonista encarna.

Sin entrar en el terreno de los spoilers, es fundamental mencionar que la trama de *Fénix – Astroman* se aleja de los maniqueísmos simples. Aunque existen antagonistas y amenazas de escala planetaria, el verdadero conflicto reside en el legado. La obra plantea preguntas incómodas: ¿Qué sucede cuando el símbolo sobrevive a su época? ¿Es posible la redención para un mundo que ha decidido que ya no necesita salvadores? A través de personajes secundarios que actúan como espejos de la evolución humana —desde antiguos aliados que han envejecido hasta nuevas generaciones que solo conocen a Astroman a través de libros de historia—, Santos teje una red emocional que sostiene la espectacularidad de las batallas espaciales.

El título, *Fénix*, no es accidental. Alude directamente al ciclo de muerte y renacimiento, no solo del personaje, sino del género mismo. En una era donde el cómic de superhéroes a veces se siente saturado de cinismo y oscuridad innecesaria, *Fénix – Astroman* apuesta por una "nostalgia hacia el futuro". Es una obra que recupera el sentido de la maravilla (*sense of wonder*), recordándonos por qué nos enamoramos de estas historias de seres capaces de volar y de mover montañas.

En conclusión, *Fénix – Astroman* es una lectura esencial para cualquier entusiasta del cómic que busque algo más que entretenimiento superficial. Es una reflexión madura sobre el heroísmo, un despliegue de maestría técnica por parte de Víctor Santos y, por encima de todo, un recordatorio de que, incluso en los tiempos más oscuros, la luz de un héroe puede volver a brillar, siempre que haya alguien dispuesto a mirar hacia

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