Publicado originalmente a principios de la década de los 2000 bajo el sello Top Cow de Image Comics, *Felon* es una de las incursiones más puras y descarnadas de Greg Rucka en el género del *noir* criminal. En una época en la que Image todavía estaba muy asociada a los excesos visuales y los superhéroes de anatomías imposibles, Rucka, acompañado por el arte detallado y sombrío de Matthew Clark, entregó una obra que se alejaba radicalmente de las mallas para sumergirse en el realismo sucio de los bajos fondos.
La narrativa se centra en la figura de Felon Main, un hombre cuyo nombre parece haber dictado su destino. La historia arranca con su salida de prisión tras cumplir una condena de siete años. Felon no es un inocente injustamente encarcelado, ni un hombre que busca la redención en el sentido tradicional y espiritual de la palabra. Es un profesional del crimen, un especialista en atracos que fue traicionado por sus propios compañeros durante un golpe bancario que terminó en desastre. Mientras él pagaba su deuda con la sociedad entre rejas, sus antiguos socios desaparecieron con el botín, rehaciendo sus vidas con el dinero que le pertenecía legalmente —dentro de su código ético criminal— a él.
El motor de la trama es la búsqueda de ese dinero y la confrontación con el pasado. Sin embargo, Rucka evita los tropos del cine de acción convencional. No estamos ante una historia de venganza explosiva llena de tiroteos coreografiados, sino ante un estudio de personajes meticuloso y frío. Felon Main es un protagonista lacónico, un hombre de pocas palabras que opera bajo una lógica interna inquebrantable. Su objetivo es recuperar su parte del "trabajo", y para ello debe rastrear a los hombres que lo abandonaron, quienes ahora ocupan posiciones de poder o han intentado enterrar su pasado delictivo bajo capas de respetabilidad burguesa.
El guion de Rucka destaca por su manejo del diálogo y el ritmo. Como experto en el género procedimental y criminal (demostrado en obras como *Whiteout* o *Gotham Central*), el autor dota a *Felon* de una autenticidad técnica notable. Se percibe un conocimiento profundo de los mecanismos del sistema penitenciario, la libertad condicional y la logística del crimen organizado. La tensión no proviene de grandes giros argumentales, sino de la inevitabilidad del choque entre un hombre que no tiene nada que perder y aquellos que lo tienen todo y temen que su pasado regrese para reclamar su deuda.
En el apartado visual, Matthew Clark realiza un trabajo excepcional al capturar la atmósfera opresiva de la historia. Su estilo se aleja del dinamismo exagerado para centrarse en la expresividad facial y la ambientación urbana. Las sombras juegan un papel crucial, envolviendo a los personajes en un claroscuro que refuerza la ambigüedad moral de la obra. El diseño de Felon Main es el de un hombre desgastado pero sólido, una presencia física que impone respeto sin necesidad de recurrir a la violencia gratuita. La narrativa visual es pausada, permitiendo que el lector absorba la soledad del protagonista y la frialdad de los entornos que recorre.
*Felon* explora temas como la lealtad, la traición y la imposibilidad de escapar de lo que uno es. Rucka plantea una pregunta incómoda: ¿qué hace un criminal profesional cuando el mundo exterior ha seguido adelante sin él? La obra no ofrece respuestas fáciles ni finales edulcorados. Es un cómic sobre las consecuencias de las decisiones tomadas en un instante de presión y sobre la persistencia de la memoria en un mundo que prefiere olvidar.
En resumen, *Felon* es una pieza esencial para los seguidores del cómic de género negro. Es una obra que prioriza la atmósfera y la psicología sobre el espectáculo, consolidando a Greg Rucka como una de las voces más autorizadas para escribir sobre el crimen en el medio del noveno arte. Es una lectura sobria, dura y ejecutada con una precisión quirúrgica que mantiene al lector pegado a las páginas, observando cómo Felon Main camina por la cuerda floja entre su antigua vida y un futuro que parece no tener espacio para él.