Hablar de Fanhunter Classics es sumergirse en la historia viva del cómic español y, más concretamente, en el fenómeno que definió a toda una generación de lectores en la década de los 90. Esta obra, recopilada bajo el sello de «Classics», no es solo un tebeo; es la piedra angular de un universo expandido creado por la mente inquieta de Cels Piñol, un autor que logró convertir sus obsesiones cinéfilas, literarias y comiqueras en un lenguaje propio que hoy conocemos como el «estilo narizón».
La sinopsis de *Fanhunter Classics* nos traslada a un futuro distópico que, curiosamente, comienza en una Barcelona alternativa (rebautizada como Barnacity). La premisa es tan disparatada como brillante: Alejo Cuervo, un librero real de la ciudad condal y fanático absoluto de la obra de Philip K. Dick, sufre un brote psicótico y decide autoproclamarse Papa de una nueva religión. Tras conquistar el Vaticano y hacerse con el control total, Alejo I instaura un régimen teocrático y totalitario donde todo rastro de subcultura está terminantemente prohibido.
En este nuevo orden mundial, poseer un cómic de superhéroes, una figura de acción de *Star Wars*, un disco de heavy metal o un manual de juegos de rol es un crimen castigado con la muerte o el reajuste. Los encargados de aplicar esta ley son los Fanhunters, unas tropas de asalto implacables (aunque a menudo patosas) que patrullan las calles en busca de «mugre» subcultural. Sin embargo, no todo está perdido. En las alcantarillas y en los rincones más oscuros de Barnacity, surge La Resistencia. Este grupo de héroes improbables, formado por fans, coleccionistas y tipos que simplemente quieren leer sus tebeos en paz, se organiza para derrocar al Papa Alejo y recuperar su derecho a la imaginación.
Lo que hace que *Fanhunter Classics* sea una pieza de coleccionista imprescindible es que recoge los orígenes de este mito. En sus páginas encontramos las primeras historias cortas y los especiales que cimentaron el «Efecto Padrino» de Piñol. Aquí vemos el nacimiento de personajes icónicos como Don Pelayo, el líder espiritual de la resistencia con un pasado misterioso; Belit, la guerrera implacable; o el propio Cels, quien a menudo se inserta en la narrativa como un cronista de los eventos.
El estilo visual de *Fanhunter* es, posiblemente, su rasgo más distintivo. Piñol utiliza los famosos «narizones»: personajes de trazo extremadamente sencillo, cuerpos rechonchos y narices prominentes que carecen de dedos o anatomía compleja. Aunque a primera vista pueda parecer un dibujo amateur, es precisamente esa simplicidad la que permite un dinamismo narrativo asombroso y un uso del humor visual que funciona como un reloj suizo. La economía de medios se compensa con un nivel de detalle obsesivo en las referencias que pueblan cada viñeta: desde un póster de *Blade Runner* al fondo hasta un cameo de un personaje de Marvel en una esquina.
*Fanhunter Classics* es, en esencia, una carta de amor a la cultura pop. Es un cómic que rompe la cuarta pared constantemente y que establece una complicidad única con el lector. Para disfrutarlo no hace falta ser un experto en todas las materias que parodia, pero aquel que reconozca los guiños a *Aliens*, *El Señor de los Anillos* o los cómics de la línea *Image* de los 90, encontrará una capa de disfrute adicional que pocos autores han sabido explotar con tanta gracia.
Esta recopilación permite observar la evolución de un autor que pasó de los fanzines fotocopiados a liderar un imperio transmedia que incluyó juegos de rol, novelas y merchandising. Leer estos «clásicos» es entender por qué, en un momento en que el cómic nacional buscaba su identidad, Cels Piñol encontró la respuesta mirando hacia sus propias estanterías. Es una obra que celebra la figura del «fan» no como un consumidor pasivo, sino como un rebelde capaz de luchar por aquello que ama.
En definitiva, *Fanhunter Classics* es una lectura obligatoria para entender el humor gráfico español contemporáneo. Es épico, es gamberro, es referencial y, por encima de todo, es terriblemente divertido. Si alguna vez has sentido que un libro o una película te ha salvado la vida, te sentirás identificado con los miembros de la Resistencia de Barnacity. Porque, como bien dice el lema de la serie, en un mundo donde la imaginación está prohibida, ser un fan es el mayor acto de rebeldía posible.