Bienvenidos a Barnacity: La Resistencia no será televisada, pero sí dibujada
Para entender el fenómeno de "Fanhunter: Animated Series", primero debemos situarnos en el particular universo creativo de Cels Piñol, el autor que logró convertir la subcultura, el coleccionismo y la "frikada" en un movimiento de resistencia épico dentro del cómic español. Esta obra no es solo un tebeo más dentro de la vasta cronología de la saga; es un punto de inflexión estético y narrativo que rinde homenaje a la era dorada de las series de animación de los años 90, adaptando el caos de Barnacity a un formato visualmente más limpio, pero igualmente irreverente.
La premisa nos traslada a un futuro distópico (que en su momento era cercano) donde la sociedad ha colapsado bajo el puño de hierro de Alejo Cuervo. Alejo, un antiguo librero que ha perdido el juicio tras ser poseído por una entidad cósmica, se ha autoproclamado Papa y soberano absoluto. Su primera y más cruel medida dictatorial: prohibir cualquier forma de expresión cultural que no sea de su agrado. Esto incluye cómics, películas de ciencia ficción, juegos de rol, literatura de fantasía y música que no sea de Julio Iglesias. Las reliquias de la cultura popular son quemadas y sus poseedores perseguidos por los temibles Fanhunters, tropas de choque con cascos de cartón y una obediencia ciega al Pontífice.
En este escenario de opresión surge la Resistencia. Un grupo heterogéneo de fans, coleccionistas y supervivientes que se niegan a entregar sus tesoros y que luchan por el derecho a imaginar. Aquí es donde "Animated Series" brilla con luz propia. A diferencia de las etapas anteriores de Piñol, caracterizadas por un trazo más abigarrado y underground, esta entrega adopta el estilo "pichurrimo" refinado, inspirado directamente en el diseño de personajes de las series animadas de Bruce Timm (como *Batman: The Animated Series*). Los personajes se vuelven más icónicos, las líneas más claras y la acción más dinámica, pero sin perder ni un ápice de la mala leche y el humor referencial que definen a la franquicia.
La trama de este volumen nos presenta a los sospechosos habituales de la Resistencia en misiones desesperadas para salvaguardar el "material sagrado". Tenemos a John Constantine, un trasunto del detective ocultista reconvertido en líder carismático; a Don Depre, el eterno pesimista capaz de derrotar ejércitos enteros simplemente contagiándoles su desgana existencial; y a Ridli Scott, la guerrera implacable que encarna el espíritu de las heroínas de acción de los ochenta. Juntos, deben navegar por una Barnacity (una Barcelona post-apocalíptica y gótica) llena de trampas, traiciones y situaciones delirantes.
Lo que hace que "Fanhunter: Animated Series" sea una lectura esencial para cualquier experto o aficionado es su capacidad para la meta-referencia. El cómic no solo cuenta una historia de rebeldes contra un imperio; es una carta de amor y, a la vez, una parodia mordaz de la industria del entretenimiento. Cada página está plagada de "huevos de pascua": desde cameos de personajes de *Star Wars* o *Aliens* hasta chistes internos sobre el funcionamiento de las editoriales de cómics. Piñol utiliza el formato de "serie animada" para estructurar el cómic en episodios autoconclusivos que, sin embargo, tejen una narrativa mayor sobre la importancia de la memoria cultural.
Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia, la sinopsis nos plantea un conflicto donde la Resistencia descubre un plan de Alejo I para borrar definitivamente el concepto de "imaginación" de la mente de los ciudadanos mediante un artefacto tecnológico masivo. Los protagonistas deberán infiltrarse en el Vaticano de Barnacity, enfrentarse a los Macutes (los soldados rasos del Papa) y lidiar con versiones retorcidas de los iconos pop que tanto aman.
En resumen, "Fanhunter: Animated Series" es una celebración del espíritu fan. Es un recordatorio de que, incluso en los tiempos más oscuros y autoritarios, el sentido del humor y la pasión por las historias que nos formaron son las armas más poderosas. Es un cómic que se lee con una sonrisa cómplice, reconociendo en sus viñetas nuestras propias obsesiones, mientras disfrutamos de un despliegue de acción disparatada y un diseño artístico que marcó una época en el cómic europeo. Si alguna vez has sentido que un libro, una película o un juego cambió tu vida, este cómic es, esencialmente, tu historia… solo que con muchas más explosiones y narices redondas.