Fall of Cthulhu – Nemesis

Fall of Cthulhu: Nemesis representa uno de los pilares narrativos más oscuros y ambiciosos dentro del universo expandido de los Mitos de Cthulhu, publicado por la editorial BOOM! Studios. Escrita por Michael Alan Nelson, esta obra no es solo un complemento de la serie principal *Fall of Cthulhu*, sino una pieza fundamental que funciona como precuela y relato de origen, profundizando en la mitología de las deidades exteriores y su influencia corruptora sobre la humanidad a través de las eras.

La trama nos transporta a un pasado remoto, alejándose de la ambientación contemporánea de la serie original para situarnos en una era de civilizaciones antiguas y desiertos olvidados. El protagonista de este relato es Hadad, un hombre cuya existencia se ve definida por la tragedia y la pérdida. Tras la muerte de su esposa, Hadad se convierte en el peón central de un juego cósmico orquestado por fuerzas que escapan a la comprensión humana. Es aquí donde la figura de Nyarlathotep, el Caos Reptante, emerge como el gran arquitecto de la miseria, manipulando los hilos del destino para dar forma a su creación más ambiciosa: el Némesis.

El concepto central del cómic gira en torno a la creación de un arma viviente. En el panteón de Lovecraft, los Primigenios y los Dioses Exteriores suelen ser vistos como fuerzas de la naturaleza indiferentes, pero en la visión de Nelson, existe una política interna, una guerra fría entre entidades de poder inconmensurable. El Némesis es concebido como una respuesta, un contrapeso diseñado para cazar y destruir a los propios dioses. La narrativa explora cómo un ser humano es despojado de su esencia, de sus recuerdos y de su moralidad para ser reconstruido como una entidad de pura retribución.

Uno de los puntos más destacados de *Fall of Cthulhu: Nemesis* es su exploración de las Tierras del Sueño (Dreamlands). A diferencia de las versiones más oníricas o fantásticas de otros autores, Nelson presenta una versión visceral, peligrosa y decadente de este plano de existencia. El viaje de Hadad a través de estos paisajes no es solo físico, sino espiritual y psicológico. La obra logra capturar la sensación de insignificancia humana frente a la vastedad del cosmos, un tema recurrente en el horror cósmico, pero le añade una capa de tragedia personal que humaniza el conflicto.

En el apartado visual, el cómic se apoya en un estilo artístico que enfatiza las sombras y la deformidad. El diseño de las criaturas y de las manifestaciones de los dioses huye de los tropos habituales para ofrecer algo más orgánico y perturbador. La transición de Hadad, de un hombre roto a una entidad de poder aterrador, se refleja magistralmente en la evolución del dibujo, donde la claridad de los rasgos humanos se va perdiendo en favor de una estética más abstracta y violenta.

La relación entre Hadad y otros personajes clave, como la figura de la Ramera (The Harlot), añade una dimensión de intriga palaciega a la historia. No se trata solo de monstruos destruyendo ciudades, sino de una conspiración milenaria donde cada sacrificio tiene un propósito en un plan que tardará eones en cristalizar. El guion de Nelson es preciso y evita las explicaciones innecesarias, permitiendo que la atmósfera de fatalismo impregne cada página.

*Fall of Cthulhu: Nemesis* es una lectura esencial para quienes buscan entender la cosmogonía completa de esta saga. Establece las reglas del juego que luego se desarrollarán en la serie principal y ofrece una perspectiva única sobre la naturaleza del mal y la venganza en un universo donde los dioses son reales y carecen de misericordia. Es un estudio sobre la corrupción del alma y la transformación de la pena en un poder capaz de hacer temblar los cimientos del universo. Sin recurrir a giros fáciles, la obra se mantiene fiel al espíritu nihilista de Lovecraft, recordándonos que, en la lucha entre titanes, la humanidad es poco más que el polvo que queda tras la batalla.

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