Experiencia Mortal es una de las obras más representativas y crudas de la historieta argentina de finales de los años 80, fruto de la colaboración entre dos figuras fundamentales del medio: el guionista Carlos Trillo y el dibujante Alberto Saichann. Publicada originalmente por entregas en la mítica revista *Skorpio*, esta obra se inscribe dentro de la ciencia ficción distópica con un fuerte componente de crítica social y existencialismo, alejándose de los heroísmos tradicionales para sumergirse en la decadencia de una humanidad futura.
La trama se sitúa en una megalópolis asfixiante, un entorno urbano degradado donde la tecnología no ha servido para liberar al hombre, sino para perfeccionar sus mecanismos de alienación. En este contexto, la muerte ha dejado de ser un tabú o un final privado para convertirse en el producto de consumo definitivo. La premisa central gira en torno a la "Experiencia Mortal", un procedimiento tecnológico que permite a los ciudadanos experimentar, de forma vicaria y segura, las sensaciones terminales de otra persona en el momento de su fallecimiento. La sociedad que presenta Trillo es una colectividad de voyeurs insensibilizados que necesitan el estímulo del dolor y el tránsito final ajeno para sentirse mínimamente vivos.
El protagonista de la obra es un hombre atrapado en este engranaje. No es un héroe en busca de justicia, sino un individuo que opera dentro de los márgenes de este sistema perverso. Su función es, esencialmente, morir de forma profesional. A través de sus vivencias, el cómic explora la deshumanización extrema: la vida humana carece de valor intrínseco y solo adquiere importancia económica cuando se transforma en un espectáculo grabado y distribuido masivamente. El guion de Trillo evita las explicaciones farragosas, permitiendo que la sordidez del entorno y las acciones de los personajes definan las reglas de este mundo.
Desde el apartado visual, el trabajo de Alberto Saichann es fundamental para establecer la atmósfera de la obra. Su estilo se caracteriza por un uso magistral del blanco y negro, con un entintado denso y sucio que refuerza la sensación de opresión y mugre urbana. Saichann no busca la belleza estética, sino la expresividad visceral. Los rostros de los personajes reflejan cansancio, cinismo y una desesperanza crónica. El diseño de la ciudad, con sus callejones oscuros, arquitecturas industriales decadentes y tecnología remendada, sitúa a *Experiencia Mortal* en la vertiente más "cyberpunk" y pesimista del género, recordando en espíritu a obras como *Blade Runner* o el cine noir más oscuro, pero con una identidad rioplatense distintiva.
Narrativamente, la obra se estructura en episodios que funcionan como fragmentos de una realidad mayor. Cada entrega profundiza en la psicología del protagonista y en los diferentes estratos de la sociedad que consume sus muertes. Trillo utiliza diálogos cortantes y reflexiones internas que cuestionan la ética del espectador, estableciendo un paralelismo incómodo con la cultura de masas y la búsqueda constante de sensacionalismo en los medios de comunicación. La "Experiencia Mortal" no es solo un avance científico en la ficción