Eva Medusa, publicada originalmente a principios de los años 90, representa una de las cumbres del cómic adulto europeo y una pieza fundamental en la bibliografía de sus autores: el guionista Antonio Segura y la dibujante Ana Miralles. Esta obra, estructurada como una trilogía (*Tú, el veneno*; *Tú, el deseo* y *Tú, la condena*), se aleja de los convencionalismos del género histórico para adentrarse en un relato denso, atmosférico y profundamente psicológico que utiliza el Brasil de finales del siglo XIX como un escenario vivo y opresivo.
La trama se centra en la figura de Eva, una joven de ascendencia europea que, tras pasar años en un internado en el Viejo Continente, regresa a la plantación de su padre en Brasil. Este retorno no es solo un viaje geográfico, sino una inmersión en un mundo que se rige por leyes muy distintas a las de la civilización que ella conoce. La historia se sitúa en un periodo de transición social y política, marcado por la reciente abolición de la esclavitud y la decadencia de las grandes oligarquías terratenientes. Sin embargo, el núcleo del relato no es político, sino místico y emocional.
Desde su llegada, Eva se ve envuelta en una red de tensiones familiares, secretos del pasado y, sobre todo, en la influencia de las creencias africanas que impregnan la selva y la plantación. El título de la obra no es casual: la "Medusa" hace referencia a una naturaleza dual en la protagonista, una capacidad de fascinación y destrucción que se manifiesta a medida que ella descubre su propia identidad y el poder que ejerce sobre quienes la rodean. La joven se convierte en el eje de un conflicto donde el deseo carnal se entrelaza con el destino trágico y las fuerzas sobrenaturales del candomblé y el vudú.
El guion de Antonio Segura destaca por su capacidad para construir una narrativa de ritmo pausado pero implacable. Segura evita los diálogos expositivos innecesarios, permitiendo que la tensión se acumule a través de las miradas y los silencios. La construcción de los personajes es sólida; nadie es puramente inocente ni completamente malvado. Todos están atrapados por sus propias pasiones, por el calor sofocante de la selva y por una herencia de violencia y opresión que parece imposible de erradicar. La obra explora temas como la pérdida de la inocencia, el despertar sexual, el racismo sistémico y la lucha por la autonomía personal en un entorno hostil.
No obstante, es el apartado gráfico de Ana Miralles lo que eleva a *Eva Medusa* a la categoría de obra maestra. Miralles realiza un trabajo de documentación y ambientación excepcional. Su dibujo es detallado, elegante y dotado de una sensualidad orgánica que huye de lo gratuito. La artista logra capturar la humedad del ambiente, la densidad de la vegetación y la expresividad de los cuerpos con una maestría técnica envidiable. El uso del color es narrativo: los tonos cálidos y terrosos dominan la puesta en escena, reforzando esa sensación de asfixia y magnetismo que define a la obra. La representación de los rituales y las visiones oníricas está ejecutada con una delicadeza que dota al componente fantástico de una verosimilitud inquietante.
En términos de estructura, la obra funciona como un descenso a los infiernos personal. A medida que avanzan los álbumes, la realidad cotidiana de la plantación se va desdibujando para dar paso a una dimensión más simbólica y fatalista. La relación de Eva con los esclavos liberados, con su propia familia y con las deidades locales conforma un tapiz complejo donde el lector es testigo de una transformación irreversible.
*Eva Medusa* es, en definitiva, un cómic que exige una lectura atenta. No busca la complacencia del lector, sino que lo sumerge en un relato crudo y hermoso a partes iguales. Es una exploración sobre cómo el entorno y la sangre moldean el espíritu humano, y cómo la búsqueda de libertad puede conducir a senderos oscuros e inesperados. Una obra imprescindible para entender la evolución del cómic de autor en España y su proyección internacional, consolidando a Miralles como una de las mejores narradoras visuales del medio.