Ella, La Mujer

Ella, La Mujer no es solo un cómic; es una de las piedras angulares de la narrativa gráfica española y una de las obras más personales y ambiciosas de Víctor de la Fuente, uno de los grandes maestros del noveno arte a nivel mundial. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Trinca* a principios de la década de los 70, esta obra supuso una ruptura con los cánones del tebeo de aventuras tradicional, elevando el género de la fantasía heroica a una dimensión metafísica y profundamente humanista.

La trama nos sitúa en un mundo atemporal, una suerte de pasado mítico o futuro post-apocalíptico donde la civilización parece haber retrocedido a un estado de barbarie y misticismo. En este escenario emerge la figura de Ella, una mujer de una belleza imponente y una determinación inquebrantable. A diferencia de otras heroínas de la época, Ella no es un objeto de deseo pasivo ni una guerrera que simplemente imita roles masculinos; es una líder natural, una fuerza de la naturaleza que camina entre hombres, tiranos y dioses con una agenda propia que trasciende la mera supervivencia.

La sinopsis se articula en torno a un viaje, tanto físico como espiritual. Ella recorre paisajes desolados, ciudades en ruinas y reinos decadentes, enfrentándose a las estructuras de poder establecidas. Su presencia actúa como un catalizador de cambio: allá donde va, las viejas estructuras se tambalean. La narrativa no se apoya en una sucesión lineal de batallas, sino en una exploración de la condición humana, el ansia de libertad y la lucha contra el destino predeterminado. Ella representa la voluntad pura, un símbolo de resistencia frente a la opresión y la superstición que domina ese mundo crepuscular.

Desde el punto de vista técnico, el trabajo de Víctor de la Fuente en este cómic es, sencillamente, magistral. Como experto, es necesario destacar su dominio absoluto de la anatomía humana y el movimiento. Cada viñeta de *Ella, La Mujer* exhala un dinamismo que pocos autores han logrado igualar. De la Fuente utiliza una composición de página innovadora para su tiempo, rompiendo la rigidez de la cuadrícula tradicional para permitir que la acción fluya de manera orgánica. Su uso del claroscuro y el entintado manual aporta una textura y una profundidad atmosférica que sumerge al lector en un entorno que se siente tangible, polvoriento y peligroso.

El guion, también a cargo de De la Fuente, huye de los diálogos expositivos innecesarios. La historia se cuenta a través de la imagen y de reflexiones breves pero cargadas de peso filosófico. No hay "florituras" narrativas; la crudeza del mundo se presenta tal cual es, y la evolución de la protagonista se percibe a través de sus actos y de la mirada de quienes la rodean, ya sea con temor, odio o esperanza.

*Ella, La Mujer* es una obra que explora la dualidad entre la fragilidad y la fuerza. A través de sus páginas, asistimos a una deconstrucción del mito del héroe. La protagonista se enfrenta a dilemas morales complejos, donde la línea entre la justicia y la venganza a menudo se difumina. Es un cómic que exige una lectura atenta, pues bajo su apariencia de aventura épica subyace una crítica mordaz a las jerarquías sociales y una reivindicación de la autonomía individual.

En resumen, este cómic es un testimonio del genio de Víctor de la Fuente y un hito en la historia del cómic europeo. Es una obra imprescindible para entender la transición del tebeo juvenil hacia una narrativa adulta, seria y visualmente revolucionaria. Sin necesidad de recurrir a giros de guion efectistas, *Ella, La Mujer* se sostiene por la potencia de su iconografía y la profundidad de su mensaje, consolidándose como un clásico atemporal que sigue resultando moderno y relevante décadas después de su creación.

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