Elfquest, la epopeya creada por Wendy y Richard Pini a finales de los años 70, no es solo una serie de fantasía; es un pilar fundamental del cómic independiente norteamericano. La recopilación que abarca los números 01 al 20 de la denominada "Original Quest" (en la versión restaurada digitalmente por McNates) constituye el núcleo fundacional de una mitología que ha perdurado durante décadas, ofreciendo una narrativa que combina la supervivencia, la antropología fantástica y el drama emocional con una profundidad inusual para su época.
La historia se sitúa en el Mundo de las Dos Lunas, un entorno hostil donde los elfos no son las criaturas etéreas y todopoderosas de la tradición tolkeniana, sino una especie vulnerable, de baja estatura y en constante lucha por la existencia. Los protagonistas son los Jinetes de Lobos (*Wolfriders*), una tribu de elfos salvajes que mantienen un vínculo telepático y simbiótico con lobos gigantes. Liderados por el joven y audaz Cutter (Cuchillo), los Jinetes de Lobos ven su hogar ancestral, el Bosque de Holt, reducido a cenizas por la superstición y el miedo de los seres humanos, quienes los consideran demonios.
Este desplazamiento forzoso actúa como el catalizador de la "Búsqueda". Obligados a abandonar todo lo que conocen, la tribu se aventura a través de un desierto abrasador, un entorno para el que no están biológicamente preparados. Lo que comienza como una huida desesperada se transforma rápidamente en un viaje de descubrimiento cuando encuentran Sorrow’s End (El Fin de la Aflicción), un oasis habitado por los Elfos del Sol. Este encuentro es el primer gran punto de inflexión de la serie, ya que presenta el choque cultural entre dos ramas de la misma especie que han evolucionado de forma radicalmente distinta: los guerreros y cazadores nómadas frente a los agricultores pacíficos y sofisticados.
A lo largo de estos veinte números, la narrativa se expande más allá de la mera supervivencia. Cutter, impulsado por una curiosidad insaciable y la necesidad de asegurar el futuro de su pueblo, decide que los Jinetes de Lobos no pueden limitarse a un solo refugio. Se propone encontrar a otras tribus perdidas para unificar a su raza y descubrir el origen de sus ancestros, los Altos (*High Ones*), seres casi divinos que llegaron al mundo en un pasado remoto.
Uno de los conceptos más fascinantes introducidos en este arco es el Reconocimiento (*Recognition*). Lejos de ser un simple romance, es un imperativo biológico y telepático que obliga a dos elfos a emparejarse para asegurar la descendencia más fuerte posible, a menudo ignorando sus deseos conscientes o afinidades personales. Este elemento añade una capa de tensión psicológica y social que eleva la obra por encima de la fantasía convencional.
El apartado visual de Wendy Pini es, sencillamente, icónico. Su estilo fusiona la expresividad dinámica del manga (en una época donde este apenas influía en Occidente) con el detalle del diseño de vestuario y la fluidez de la animación clásica. La versión de McNates destaca por preservar la integridad de este arte, ofreciendo una limpieza de línea y una fidelidad cromática que permite apreciar la evolución del dibujo desde los primeros números experimentales hasta la maestría compositiva del clímax de la saga.
En estos veinte ejemplares, el lector asiste a la exploración de diversos ecosistemas y culturas: desde las cumbres heladas habitadas por los beligerantes Go-Backs, hasta las estancias flotantes de los Planeadores (*Gliders*) en la Montaña Azul, una facción de elfos que ha caído en la decadencia y el aislamiento. Cada encuentro desentraña una pieza del rompecabezas sobre la verdadera naturaleza de los elfos y su conexión