El Ziggurat

El Ziggurat, la obra cumbre de Enric Sió, representa uno de los hitos más ambiciosos, complejos y visualmente deslumbrantes del cómic de autor español. Publicada originalmente de forma serializada a principios de los años 80, esta pieza se aleja de las convenciones narrativas del género para adentrarse en un terreno donde la arquitectura, la filosofía y la crítica sociopolítica convergen en una experiencia estética sin parangón.

La premisa de la obra nos sitúa ante una estructura colosal y laberíntica: el Ziggurat. Esta construcción no es solo un escenario, sino un ente protagonista que desafía las leyes de la lógica y el espacio. En su interior, un grupo heterogéneo de personajes se encuentra atrapado, sin un recuerdo claro de cómo llegaron allí ni un propósito definido más allá de la propia supervivencia y la ascensión. La narrativa sigue su avance a través de los distintos niveles de esta torre infinita, donde cada estrato funciona como un microcosmos estanco, una representación de diferentes estadios de la civilización humana, sus vicios y sus estructuras de poder.

Desde una perspectiva temática, *El Ziggurat* es una alegoría descarnada sobre la condición humana y la organización social. Sió utiliza la verticalidad de la torre para explorar la jerarquía, la opresión y la ambición. A medida que los protagonistas ascienden, se enfrentan a desafíos que no son solo físicos, sino morales y existenciales. La obra disecciona la naturaleza del poder y cómo este corrompe o anula la individualidad. No hay una búsqueda de un tesoro o un enemigo final en el sentido clásico; la verdadera lucha reside en la comprensión del entorno y en la resistencia ante un sistema que parece diseñado para deshumanizar a quienes lo habitan.

El apartado visual es, sin duda, el elemento más distintivo de la obra. Enric Sió, conocido por su perfeccionismo y su estilo sofisticado, despliega en estas páginas un dominio técnico absoluto. Su dibujo se caracteriza por un realismo meticuloso, casi fotográfico en ocasiones, que contrasta con composiciones de página surrealistas y vanguardistas. El uso del color es deliberado y simbólico, alternando paletas frías y asépticas con explosiones cromáticas que subrayan la carga psicológica de las escenas. La arquitectura del Ziggurat está representada con una precisión geométrica que transmite una sensación de "horror vacui" y opresión, logrando que el lector comparta la claustrofobia de los personajes a pesar de la inmensidad de los espacios retratados.

Sió también experimenta con el lenguaje del cómic, rompiendo la linealidad tradicional. El ritmo de la lectura es pausado, exigiendo una observación detallada de cada viñeta. La obra está plagada de referencias culturales, artísticas e históricas, lo que la convierte en un texto denso que recompensa las lecturas múltiples. No es un cómic de evasión, sino una obra de reflexión que interpela directamente al lector sobre su papel en la maquinaria de la sociedad contemporánea.

En el contexto del "boom" del cómic adulto en España, *El Ziggurat* se desmarcó por su frialdad intelectual y su rechazo a las fórmulas comerciales. Mientras otros autores se centraban en el género negro o la ciencia ficción de aventuras, Sió apostó por una ciencia ficción metafísica y política. La obra funciona como un espejo deformante de la Transición española y de las tensiones de la Guerra Fría, pero su mensaje trasciende esa época para volverse universal.

En definitiva, *El Ziggurat* es una odisea vertical que explora los límites de la libertad humana dentro de estructuras de control invisibles pero omnipresentes. Es una obra que exige esfuerzo, pero que ofrece a cambio una de las visiones más lúcidas y estéticamente poderosas de la historieta europea del siglo XX. La maestría de Sió para convertir el papel en un espacio tridimensional de ideas y formas asegura que este cómic siga siendo, décadas después de su creación, una pieza de estudio fundamental para entender el potencial del noveno arte como vehículo de expresión filosófica.

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