*El Vecino*, creada por el guionista Santiago García y el dibujante Pepo Pérez, es una de las obras más significativas y renovadoras del cómic español contemporáneo. Publicada originalmente de forma serializada a partir de 2004 por Astiberri, esta serie se aleja de las convenciones épicas del género de superhéroes para situarse en un terreno híbrido entre el costumbrismo urbano y la deconstrucción del mito del justiciero enmascarado. La obra no busca emular el estilo de las grandes editoriales estadounidenses como Marvel o DC, sino que utiliza la figura del superhéroe como un catalizador para explorar la condición humana, la mediocridad cotidiana y las complejidades de las relaciones personales.
La premisa de la obra se articula en torno a dos personajes centrales que viven en el mismo edificio de una ciudad española genérica. Por un lado, tenemos a José Ramón, un joven opositor que intenta concentrarse en sus estudios en un entorno que parece conspirar constantemente contra su productividad. Por otro lado está Javier, su vecino, un hombre aparentemente despreocupado, algo caótico y con una vida social errática. El conflicto y el motor de la narrativa surgen cuando José Ramón descubre el secreto de Javier: este es, en realidad, Titán, un superhéroe con poderes asombrosos que combate el crimen y protege a la ciudadanía.
Sin embargo, a diferencia de lo que dictan los cánones del género, el descubrimiento de esta identidad secreta no da pie a una sucesión de batallas intergalácticas o conspiraciones mundiales. En *El Vecino*, el enfoque se desplaza hacia lo que sucede cuando el héroe se quita la máscara. La narrativa se centra en la logística de ser un superhéroe en un mundo real y prosaico: ¿cómo se gestiona una vida amorosa cuando tienes que salir volando a mitad de una cena? ¿Cómo afecta el ego de ser un salvador a las relaciones de amistad? ¿Qué ocurre con la salud mental de alguien que soporta el peso de la responsabilidad pública pero es incapaz de poner orden en su propia casa?
José Ramón actúa como el contrapunto racional y el observador externo. A través de sus ojos, el lector percibe a Titán no como una figura aspiracional, sino como un individuo profundamente falible, a menudo inmaduro y superado por las circunstancias. La relación entre ambos se convierte en el eje emocional de la obra, explorando la dependencia, la admiración y, en ocasiones, el resentimiento. El cómic disecciona la idea de que tener superpoderes no soluciona los problemas existenciales; de hecho, a menudo los agrava, convirtiendo la vida de Javier en un laberinto de mentiras, pastillas para el estrés y una profunda soledad.
Desde el punto de vista visual, el trabajo de Pepo Pérez es fundamental para establecer el tono de la obra. Su estilo evoluciona a lo largo de los volúmenes, partiendo de una línea clara y sintética que bebe de referentes como Alex Toth o David Mazzucchelli, pero adaptándolos a una sensibilidad europea y contemporánea. El dibujo huye del barroquismo y la espectacularidad gratuita, centrándose en la expresividad de los rostros, el lenguaje corporal y una narrativa secuencial cinematográfica que prioriza el ritmo de los diálogos y los silencios. El diseño de la ciudad y de los espacios domésticos refuerza esa sensación de realismo sucio y cotidiano que contrasta con el traje de Titán.
El guion de Santiago García destaca por su oído para el diálogo naturalista y su capacidad para subvertir las expectativas del lector. No hay grandes villanos con planes de dominación mundial; los antagonistas suelen ser las propias inseguridades de los protagonistas o las fricciones de la convivencia. La obra se estructura en tomos que funcionan como fragmentos de vida, donde lo extraordinario se vuelve rutinario y lo rutinario adquiere una dimensión dramática.
En conclusión, *El Vecino* es una reflexión melancólica y a menudo irónica sobre la madurez y la identidad. Es un cómic que utiliza el pijama de colores del superhéroe para hablar de la dificultad de encajar en la sociedad y de la búsqueda de la felicidad en un mundo que no ofrece soluciones mágicas. Es, en esencia, una historia sobre personas normales que intentan sobrevivir a sus propias decisiones, incluso cuando una de esas personas puede volar. Su importancia radica en haber demostrado que el lenguaje del cómic de superhéroes es perfectamente válido para la narrativa introspectiva y el análisis social más riguroso.