El Unicornio (*La Licorne*), con guion de Mathieu Gabella y dibujo de Anthony Jean, es una de las obras más ambiciosas y visualmente impactantes del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente en cuatro volúmenes por Delcourt y recopilada frecuentemente en ediciones integrales, esta obra se sitúa en la intersección exacta entre el *thriller* esotérico, la fantasía histórica y el horror biológico, ofreciendo una relectura fascinante del Renacimiento francés.
La trama nos traslada a la Francia de 1565, un periodo de efervescencia intelectual donde la ciencia moderna empieza a reclamar su lugar frente al dogma religioso. El protagonista es una figura histórica real: Ambroise Paré, el cirujano de los reyes y pionero de la medicina moderna. La historia comienza cuando Paré y sus colegas anatomistas descubren algo inquietante: los grandes estudiosos del cuerpo humano están siendo sistemáticamente asesinados. Sin embargo, el misterio no es solo criminal, sino biológico. Al realizar autopsias clandestinas, Paré descubre que la anatomía humana está cambiando, o mejor dicho, que existe una estructura oculta bajo la piel que desafía todo conocimiento previo.
El núcleo narrativo de *El Unicornio* gira en torno a la existencia de los "Primordiales", criaturas que la mitología ha bautizado como unicornios, hidras o quimeras, pero que en esta obra son tratados desde una perspectiva orgánica y evolutiva. Estos seres no son elementos mágicos de cuentos de hadas, sino entidades biológicas complejas que guardan una relación simbiótica y ancestral con la humanidad. El "Unicornio" del título no es el equino alado de la leyenda, sino una fuerza de la naturaleza, una pieza clave en el mapa genético de la creación que la Iglesia Católica intenta ocultar a toda costa.
Gabella construye un guion denso que utiliza la medicina del siglo XVI como motor de la intriga. La lucha entre la fe y la observación empírica es el eje central. Por un lado, tenemos a los científicos que buscan comprender el funcionamiento del cuerpo para salvar vidas; por otro, a una Inquisición sombría que ve en estos descubrimientos una amenaza al orden divino. La obra plantea una pregunta inquietante: ¿qué pasaría si los mitos no fueran invenciones, sino verdades biológicas que hemos olvidado o que han sido suprimidas?
El apartado visual de Anthony Jean es, sin lugar a dudas, el pilar que eleva esta obra a la categoría de culto. Su estilo se caracteriza por un detallismo obsesivo, especialmente en las láminas anatómicas que salpican las páginas. Jean logra fusionar la estética de los grabados antiguos de Vesalio con un dinamismo moderno. El diseño de las criaturas es perturbador y original, alejándose de los tropos habituales de la fantasía para abrazar una estética "biopunk" o de "fantasía orgánica". El uso del color, con tonos ocres, sepias y rojos viscerales, refuerza la atmósfera opresiva de una París gótica y sucia, donde el peligro acecha en cada callejón y en cada mesa de disección.
A medida que la historia avanza, la escala del conflicto crece. Lo que comienza como una investigación médica se transforma en una guerra secreta por el control de la evolución humana. Los protagonistas deben descifrar códigos antiguos y enfrentarse a enemigos que parecen salidos de las peores pesadillas de un bestiario medieval, todo mientras intentan sobrevivir a una conspiración que alcanza las esferas más altas del poder político y religioso.
En conclusión, *El Unicornio* es una obra imprescindible para los amantes del cómic que buscan algo más que entretenimiento ligero. Es una reflexión sobre el cuerpo humano como frontera final del conocimiento, envuelta en una narrativa de suspense impecable. Su capacidad para mezclar rigor histórico con una imaginación desbordante la convierte en una pieza única dentro del género de la ficción histórica especulativa. Es, en esencia, un homenaje a la curiosidad humana y un recordatorio de que, a veces, la verdad que se esconde bajo nuestra piel es mucho más extraña que cualquier ficción.