El Teatro

El Teatro, la obra de Paco Roca publicada por Astiberri, no es una novela gráfica al uso con una estructura narrativa lineal y cerrada, sino que se erige como un sofisticado ejercicio de metanarrativa y un homenaje profundo a las artes escénicas. Este volumen recopila las colaboraciones que el autor valenciano realizó para el Institut Valencià de Cultura, específicamente para los programas de mano del Teatre Rialto de Valencia. Lo que en principio nació como una serie de ilustraciones y breves historietas de acompañamiento, se transforma en manos de Roca en una reflexión coherente y lúcida sobre la naturaleza de la representación, el oficio del actor y la mística que envuelve al escenario.

Desde el punto de vista técnico, el cómic destaca por la capacidad de Roca para adaptar su estilo de "línea clara" a las necesidades atmosféricas de cada pieza. El autor utiliza el espacio de la página como si fuera el propio proscenio, jugando con los límites de la viñeta para simular la cuarta pared. La obra se divide en una serie de relatos cortos y reflexiones visuales que abordan el fenómeno teatral desde múltiples ángulos: desde la soledad del dramaturgo frente a la página en blanco hasta el vértigo del actor en los segundos previos a que se levante el telón.

Uno de los pilares fundamentales de *El Teatro* es la exploración de la dualidad entre la realidad y la ficción. Roca analiza cómo el teatro es capaz de construir verdades emocionales a partir de artificios técnicos. A través de sus páginas, el lector se adentra en los camerinos, observa el trabajo invisible de los técnicos de luces y sonido, y siente la expectación del público que aguarda en la penumbra del patio de butacas. No se limita a retratar lo que sucede sobre las tablas, sino que disecciona la simbiosis que se produce entre el intérprete y el espectador, sugiriendo que el teatro solo existe plenamente en ese instante efímero de comunión.

Narrativamente, el cómic prescinde de artificios innecesarios para centrarse en la humanidad de sus protagonistas. Paco Roca demuestra, una vez más, su maestría en el manejo de los silencios y las expresiones sutiles. Hay una melancolía inherente en la obra, una consciencia de la caducidad del teatro frente a la permanencia del cine o la literatura, pero esa misma fragilidad es la que el autor reivindica como su mayor virtud. Las historias transitan por la historia del teatro, desde los clásicos griegos hasta las vanguardias contemporáneas, pero siempre manteniendo un pie en lo cotidiano y lo tangible.

Visualmente, el uso del color es estratégico. Roca emplea paletas cromáticas que evocan la iluminación teatral: tonos cálidos para los momentos de intimidad y focos de luz dramáticos que recortan las siluetas contra la oscuridad del fondo. La composición de las páginas es variada, alternando cuadrículas rígidas que marcan el ritmo de los diálogos con composiciones más abiertas y poéticas que capturan la magia del espectáculo.

*El Teatro* funciona también como un ensayo gráfico sobre la memoria y el legado. El autor reflexiona sobre cómo los teatros son edificios habitados por los fantasmas de todas las funciones que allí se han representado. Es una obra que apela tanto al amante del noveno arte como al apasionado de la dramaturgia, estableciendo un puente formal entre ambas disciplinas. En definitiva, Paco Roca consigue que el lector no solo lea sobre teatro, sino que experimente la sensación de estar sentado en una butaca, esperando que la luz se apague y comience la función, recordándonos que, en última instancia, la vida misma no es más que una gran representación en la que todos somos, a la vez, actores y público.

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