El Puma

En el vasto panteón del cómic de aventuras español, pocos nombres resuenan con la fuerza mística y la elegancia visual de "El Puma". Creada por el magistral dibujante y guionista Joan Boix, esta obra se erige como un pilar fundamental de la historieta de acción de finales de los años 70 y principios de los 80, consolidándose originalmente en las páginas de las publicaciones de la mítica Editorial Bruguera. Como experto en el noveno arte, es imperativo desglosar esta obra no solo como un relato de justicieros, sino como un ejercicio de estilo que definió una época.

La trama de *El Puma* nos traslada a un escenario clásico pero siempre vibrante: el territorio indómito del Oeste americano durante el siglo XIX. Sin embargo, a diferencia de los westerns convencionales que poblaban los quioscos de la época, esta obra introduce un elemento de misterio y dualidad que eleva la narrativa. El protagonista es un hombre atrapado entre dos mundos, un héroe que adopta la identidad de un felino depredador para combatir las injusticias que la ley, a menudo corrupta o ineficiente, no puede o no quiere resolver.

Bajo la máscara de El Puma se esconde un hombre de principios inquebrantables, cuya verdadera identidad es un secreto celosamente guardado. Su motivación no es la venganza ciega, sino la restauración del equilibrio en una frontera donde la fuerza suele imponerse a la razón. El cómic nos presenta una serie de episodios autoconclusivos y arcos narrativos donde el héroe debe enfrentarse a terratenientes despóticos, forajidos sin escrúpulos y las tensiones raciales y sociales propias de la expansión hacia el oeste.

Lo que realmente distingue a *El Puma* de sus contemporáneos es la pluma de Joan Boix. Desde una perspectiva técnica, el dibujo es soberbio. Boix utiliza un estilo realista con un uso magistral del claroscuro, dotando a las viñetas de una atmósfera casi cinematográfica. Las sombras no son solo un recurso estético; son un personaje más que envuelve al protagonista, subrayando su naturaleza nocturna y acechante. La anatomía de los personajes, el dinamismo de las escenas de lucha y la meticulosa ambientación de los paisajes desérticos y los pueblos fronterizos demuestran un nivel de detalle que invita a la contemplación pausada de cada página.

El guion, por su parte, huye de los maniqueísmos simplistas. Aunque hay una clara distinción entre el bien y el mal, los personajes secundarios suelen poseer matices que enriquecen el trasfondo de las historias. El Puma no es un superhéroe invulnerable, sino un hombre atlético y astuto que utiliza el miedo y la sorpresa como sus principales armas. Su conexión con la naturaleza y su respeto por las culturas indígenas también aportan una capa

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