El Piloto del Edelweiss

El Piloto del Edelweiss (originalmente *Le Pilote à l'Edelweiss*) es una de las obras cumbres del cómic de aviación contemporáneo, fruto de la colaboración entre el guionista Yann y el dibujante Romain Hugault. Publicada originalmente como una trilogía y posteriormente recopilada en tomos integrales, esta obra se sitúa en el convulso escenario de la Primera Guerra Mundial, específicamente entre los años 1917 y 1918, un periodo donde la aviación militar dejó de ser una novedad romántica para convertirse en una maquinaria de guerra letal y tecnológicamente avanzada.

La narrativa se articula en torno a la figura de Henri Castillac, un carismático y hábil piloto francés, un "as" de la escuadrilla de las Cigüeñas, que vuela los avanzados cazas SPAD. Sin embargo, tras la fachada de héroe de guerra y seductor, Henri vive atormentado por un miedo paralizante que oculta a sus compañeros. Este terror tiene un origen concreto: un misterioso piloto alemán que sobrevuela las líneas aliadas en un Fokker pintado con una prominente flor de Edelweiss en su fuselaje. Este adversario no parece buscar simplemente victorias estratégicas, sino que parece perseguir a Henri de manera personal, como si existiera una cuenta pendiente que trasciende el conflicto bélico global.

El contrapunto dramático lo ofrece Alphonse Castillac, el hermano gemelo de Henri. A diferencia del brillo y la gloria que rodean al piloto, Alphonse es un hombre caído en desgracia, un antiguo aviador que, tras un oscuro incidente, ha sido degradado y destinado al servicio de tanques, viviendo en el barro y la miseria de las trincheras. La relación entre ambos hermanos es el núcleo emocional de la obra. Yann construye un guion sólido donde la rivalidad fraternal, los secretos de familia y el concepto del honor se entrelazan con la crudeza del frente. La trama se aleja del maniqueísmo habitual para explorar las sombras de sus protagonistas, utilizando analepsis (flashbacks) que revelan poco a poco el origen del conflicto con el piloto alemán y la verdadera naturaleza del vínculo entre los gemelos.

Desde el punto de vista visual, Romain Hugault reafirma su posición como el maestro indiscutible del dibujo de aviación. Su estilo se caracteriza por una precisión técnica casi obsesiva. Cada remache de los aviones, la textura de la lona, el funcionamiento de las ametralladoras sincronizadas y la arquitectura de los motores están representados con un rigor histórico documental. Hugault no solo dibuja aviones; captura la aerodinámica y la sensación de peligro constante. Las secuencias de combates aéreos (dogfights) son coreografías magistrales que aprovechan la verticalidad del cielo, utilizando encuadres cinematográficos que transmiten la claustrofobia de la cabina y la inmensidad del vacío.

El color juega un papel fundamental en la ambientación. Se observa un contraste deliberado entre los tonos ocres, grises y marrones de la guerra de posiciones en la tierra —donde Alphonse sobrevive entre el lodo y la muerte— y los azules vibrantes o los anaranjados de los atardeceres en el cielo, donde Henri libra sus batallas. Esta dualidad visual refuerza la tesis de la obra: la aviación era vista como un reducto de caballerosidad y limpieza, mientras que la realidad terrestre era una carnicería industrializada, aunque el cómic se encarga de demostrar que el cielo también podía ser un lugar de pesadilla.

En conclusión, *El Piloto del Edelweiss* no es solo un cómic para entusiastas de la historia militar o la aeronáutica. Es un drama psicológico de alta intensidad que utiliza el marco de la Gran Guerra para hablar sobre la identidad, la cobardía y la redención. La obra destaca por su equilibrio: posee la adrenalina de las grandes aventuras bélicas y la profundidad de una tragedia clásica. Es una pieza imprescindible del catálogo de la colección Cockpit de la editorial Paquet (y Norma Editorial en España), consolidando a la dupla Yann-Hugault como referentes del noveno arte europeo. La historia logra mantener la tensión sobre la identidad del piloto del Edelweiss hasta sus últimas páginas, ofreciendo un cierre coherente que respeta la complejidad de sus personajes.

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