El Oro de Morrison

El Oro de Morrison, obra escrita y dibujada por el autor alicantino Román López-Cabrera, se erige como una de las propuestas más singulares dentro del catálogo de Cascaborra Ediciones, concretamente en su colección "Historia de España en viñetas". Este cómic no es solo una aventura de búsqueda de tesoros, sino un ejercicio de estilo que traslada los códigos del *western* clásico y el *spaghetti western* al árido y cinematográfico paisaje de la Almería de finales del siglo XIX.

La trama se sitúa en el año 1882. El punto de partida es un tropo clásico del género: la existencia de un botín legendario. La historia nos narra la odisea de un grupo heterogéneo de personajes que, movidos por la ambición, la necesidad o el deber, se lanzan a la búsqueda del "oro de Morrison", un tesoro supuestamente oculto por un ingeniero minero escocés en las entrañas del Cabo de Gata. Lo que comienza como una expedición motivada por la codicia se transforma rápidamente en un relato de supervivencia donde el entorno geográfico juega un papel tan determinante como los propios protagonistas.

El guion de López-Cabrera destaca por su capacidad para nacionalizar un género eminentemente estadounidense. No estamos ante una copia de las historias de Arizona o Texas, sino ante un "Paella Western" con identidad propia. El autor utiliza el contexto histórico de la Restauración borbónica para dibujar una España de contrastes, donde la ley y el orden intentan imponerse en territorios salvajes y olvidados. La presencia de la Guardia Civil, representada en la figura del sargento Evaristo, aporta un matiz diferencial. Evaristo no es el sheriff de una película de John Ford; es un hombre de orden en una tierra que parece rechazar cualquier tipo de control estatal, un personaje complejo que debe lidiar con la corrupción, la precariedad y su propio sentido de la justicia.

El grupo de buscadores se completa con perfiles que enriquecen la narrativa: desde bandoleros que buscan una última oportunidad de redención o riqueza, hasta personajes locales que conocen los secretos de una tierra que no perdona los errores. La interacción entre ellos es el motor de la obra. López-Cabrera evita los maniqueísmos, dotando a cada integrante de motivaciones tangibles. La tensión no solo proviene de los peligros externos o de la persecución de otros grupos interesados en el oro, sino de la desconfianza mutua que se respira en cada viñeta.

Visualmente, El Oro de Morrison es un trabajo meticuloso. El dibujo de Román López-Cabrera captura con maestría la atmósfera polvorienta y asfixiante de Almería. El uso de las luces y las sombras evoca la dureza del sol del desierto de Tabernas, y su narrativa visual es ágil, con una planificación de páginas que bebe directamente del lenguaje cinematográfico. El diseño de personajes es expresivo y sucio, alejándose de estéticas idealizadas para abrazar un realismo que refuerza la crudeza del relato. El color, fundamental en esta obra, utiliza una paleta de tonos ocres, terrosos y amarillentos que sumerge al lector en el clima árido de la provincia andaluza.

Uno de los mayores aciertos del cómic es el tratamiento del paisaje. El Cabo de Gata y sus alrededores no son un simple decorado; son un obstáculo físico y psicológico. La aridez, la falta de agua y la orografía volcánica de la zona se convierten en elementos narrativos que dictan el ritmo de la expedición. El autor demuestra un profundo conocimiento y respeto por la historia local, integrando elementos de la minería de la época y las condiciones sociales de la Almería decimonónica sin que el componente didáctico lastre la fluidez de la aventura.

En conclusión, El Oro de Morrison es una pieza fundamental para entender la versatilidad del cómic histórico español contemporáneo. Román López-Cabrera logra equilibrar la acción trepidante con un estudio de personajes sólido, todo ello envuelto en una estética que rinde homenaje a las películas que se rodaron en esas mismas localizaciones décadas después. Es una historia sobre la ambición humana, el peso del pasado y la lucha contra una naturaleza indómita, consolidándose como un referente del *western* nacional en viñetas. Una obra imprescindible para quienes buscan una narrativa adulta, bien documentada y visualmente impactante.

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