El Ojo Mágico de Kelly (título original: *Kelly’s Eye*) representa uno de los pilares más robustos y recordados de la historieta británica de la década de los 60. Publicada originalmente en la mítica revista *Valiant* de la editorial Fleetway a partir de 1962, esta obra es el resultado de la colaboración entre el guionista Tom Tully y el extraordinario dibujante argentino Francisco Solano López, cuya impronta visual definió la identidad de la serie. En España, la obra alcanzó un estatus de culto gracias a las ediciones de Vértice, que presentaron al personaje a toda una generación de lectores ávidos de una narrativa que mezclaba la aventura clásica con elementos de ciencia ficción y fantasía.
La premisa de la serie nos presenta a Tim Kelly, un joven aventurero que, mientras explora las densas y peligrosas selvas de Sudamérica, rescata a un anciano ermitaño atrapado en una situación límite. Como muestra de gratitud, el anciano le entrega un artefacto de origen ancestral y místico: el Ojo de Zoltec. Esta gema, que según la leyenda perteneció a una deidad de una civilización perdida, otorga a su portador el don de la invulnerabilidad absoluta. Sin embargo, este poder no es intrínseco al cuerpo de Kelly, sino que depende estrictamente del contacto físico con la joya.
Este matiz narrativo es el motor que impulsa la tensión en cada episodio. A diferencia de los superhéroes estadounidenses de la época, cuya invulnerabilidad solía ser una característica biológica o permanente, Tim Kelly es un hombre común que depende de un objeto externo. Si el Ojo de Zoltec se separa de su mano o de su cuerpo, Kelly vuelve a ser un mortal vulnerable ante las balas, el fuego o las caídas. Esta vulnerabilidad latente permite a los guionistas jugar constantemente con el suspense, creando situaciones donde el protagonista debe recuperar la gema en medio del caos para sobrevivir.
A lo largo de su trayectoria, el cómic evoluciona desde las historias de aventuras en entornos exóticos y junglas inexploradas hacia tramas de corte más urbano y de ciencia ficción. Kelly se convierte en una suerte de agente o aventurero global que se enfrenta a científicos locos, organizaciones criminales internacionales y amenazas que rozan lo sobrenatural. A pesar de este cambio de escenario, la esencia de la serie permanece intacta: el dilema moral y la responsabilidad que conlleva poseer un objeto de poder incalculable.
El apartado gráfico merece una mención especial. Francisco Solano López, ya consagrado por su trabajo en *El Eternauta*, aporta un realismo sucio y detallado que aleja a *El Ojo Mágico de Kelly* de la estética colorista y simplificada de otros cómics de la época. Su dominio de las sombras, la expresividad de los rostros y la capacidad para dotar de dinamismo a las secuencias de acción elevan el guion de Tully. Solano López logra que la tecnología fantástica y los templos antiguos se sientan tangibles, integrando lo extraordinario en un mundo que parece real y peligroso.
La estructura de las historias suele ser autoconclusiva o dividida en arcos cortos, lo que permitía un ritmo frenético ideal para el formato de revista semanal. No obstante, la profundidad del personaje de Kelly, quien a menudo se cuestiona su propia suerte y el peso de su "amuleto", otorga a la obra una madurez que la diferencia de otros productos juveniles contemporáneos.
En resumen, *