El Niño, obra escrita por Christian Perrissin e ilustrada por Boro Pavlović, es una de las sagas más ambiciosas y fascinantes del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente bajo el sello de Les Humanoïdes Associés, esta serie se aleja de los tropos clásicos de la aventura ligera para sumergirse en una odisea humana, política y geográfica que recorre los rincones más convulsos del planeta a finales del siglo XX.
La premisa arranca con un detonante íntimo que pronto escala hacia una escala global. La protagonista es Vera Mikhailov, una enfermera de la Cruz Roja, mujer de principios sólidos y carácter pragmático, cuya vida cambia radicalmente tras la muerte de su padre, un legendario y respetado comandante de la marina mercante. Al revisar las pertenencias de su progenitor, Vera descubre un secreto guardado durante décadas: tiene un hermano gemelo, Kolya, del que nunca supo nada. Según los documentos encontrados, Kolya nació con una malformación y fue dado por muerto, pero las evidencias sugieren que su padre lo ocultó y lo crió en secreto en el mar.
A partir de este hallazgo, la narrativa se transforma en una búsqueda incansable. Vera abandona su vida estable para seguir el rastro de este hermano fantasmagórico, conocido en los bajos fondos y en los puertos de medio mundo bajo el apodo de "El Niño". Lo que comienza como una investigación familiar se convierte en un descenso a los infiernos de la geopolítica moderna. La búsqueda de Vera no es solo un viaje físico, sino un recorrido por las cicatrices de un mundo en constante conflicto.
El guion de Perrissin destaca por su capacidad para entrelazar la microhistoria personal con la macrohistoria mundial. La trama lleva al lector desde las estepas de Asia Central y los restos de la Unión Soviética hasta las aguas infestadas de piratas del sudeste asiático, pasando por las costas de África y los archipiélagos de Oceanía. En cada etapa, Vera se enfrenta a la realidad de la guerra, el tráfico de armas, la explotación de recursos y la desesperación de los apátridas. "El Niño", el hermano desaparecido, se convierte en una figura casi mítica, un hombre que parece haber estado presente en todos los puntos calientes del globo, siempre al margen de la ley pero movido por un código ético indescifrable.
Visualmente, el trabajo de Boro Pavlović es el complemento perfecto para la densidad del relato. Su estilo se encuadra en un realismo detallado y riguroso, heredero de la mejor tradición de la línea clara evolucionada. Pavlović demuestra una maestría excepcional en la representación de la arquitectura naval y los entornos marítimos, elementos centrales de la obra. Los barcos, desde oxidados cargueros hasta yates de lujo, están dibujados con una precisión técnica que otorga una veracidad absoluta a la ambientación. Asimismo, su capacidad para retratar la diversidad étnica y geográfica de los escenarios dota a la obra de una atmósfera inmersiva, casi documental.
La estructura de la serie permite que cada volumen funcione como un capítulo de una gran novela río. A medida que Vera se acerca a la verdad, el personaje evoluciona, endureciéndose y cuestionando sus propios valores morales frente a la ambigüedad del mundo que descubre. La obra no ofrece respuestas fáciles ni villanos de caricatura; en su lugar, presenta un tapiz de personajes complejos cuyas motivaciones están ligadas a la supervivencia y al contexto histórico que les ha tocado vivir.
En conclusión, *El Niño* es un cómic de aventuras en el sentido más puro y adulto del término. Es una obra que exige atención y que recompensa al lector con una trama inteligente, una documentación exhaustiva y un apartado visual impecable. Es, por encima de todo, el retrato de una búsqueda de identidad en un mundo fragmentado, donde los lazos de sangre son el único faro en medio de la tormenta. Una pieza imprescindible para quienes buscan narrativas gráficas con profundidad social, rigor histórico y un pulso narrativo que no decae en ningún momento.