El Marques de Anaon

El Marqués de Anaon es una de las obras más sólidas y representativas del cómic francobelga contemporáneo, fruto de la colaboración entre el guionista Fabien Vehlmann y el dibujante Matthieu Bonhomme. Publicada originalmente por la editorial Dargaud a partir de 2002, la serie se compone de cinco álbumes que revitalizan el género de la aventura histórica con tintes de misterio y un enfoque profundamente humanista y racionalista.

La trama se sitúa en la Europa del siglo XVIII, en pleno Siglo de las Luces. El protagonista es Jean-Baptiste Poulain, un joven estudiante de medicina y hombre de ciencia con una curiosidad insaciable. A diferencia de los héroes clásicos de la *bande dessinée*, Poulain no posee habilidades físicas extraordinarias ni una fortuna que lo respalde; su principal herramienta es el intelecto y su compromiso con la verdad. El título de la obra, "El Marqués de Anaon", no hace referencia a un rango nobiliario real, sino que es un apodo que los campesinos de Bretaña le otorgan. En la mitología bretona, el "Anaon" es el mundo de las almas en pena, y Jean-Baptiste recibe este nombre porque parece estar destinado a viajar por lugares donde la muerte y la tragedia han dejado una huella profunda.

El núcleo narrativo de la serie explora el conflicto entre la razón y la superstición. En cada volumen, Poulain llega a comunidades aisladas —islas remotas, aldeas de montaña o castillos en decadencia— donde se han producido sucesos aparentemente sobrenaturales: desapariciones, supuestas maldiciones o avistamientos de criaturas imposibles. Como emisario del pensamiento ilustrado, el protagonista se dedica a investigar estos fenómenos bajo una lente empírica. Sin embargo, la serie evita el cliché del racionalismo triunfante y fácil. Vehlmann construye guiones donde la atmósfera es opresiva y lo fantástico siempre parece estar a punto de confirmarse, manteniendo al lector en una tensión constante entre lo que dicta la lógica y lo que sugieren los sentidos.

A nivel temático, la obra profundiza en la naturaleza humana y la oscuridad que reside en el aislamiento. Los verdaderos "monstruos" que Poulain descubre suelen ser el fruto de la ignorancia, el miedo, la ambición o el fanatismo religioso. El cómic no solo narra una investigación, sino que realiza una crónica social de una época de transición, donde las viejas leyendas del mundo rural chocan frontalmente con el avance de la modernidad y el método científico.

El apartado visual de Matthieu Bonhomme es determinante para el éxito de la propuesta. Su dibujo, de línea clara pero con una textura orgánica y detallada, logra una inmersión histórica total. Bonhomme destaca especialmente en la representación de la naturaleza y los fenómenos atmosféricos; el viento, la lluvia y la niebla no son meros fondos, sino elementos narrativos que refuerzan la sensación de desamparo del protagonista. El uso del color, a menudo en tonos apagados y terrosos, contribuye a crear una estética sobria que huye de la espectacularidad gratuita para centrarse en la narrativa y el rigor histórico de las vestimentas y la arquitectura.

La estructura de la serie es episódica, permitiendo que cada álbum funcione como una historia autoconclusiva, aunque existe una evolución psicológica clara en Jean-Baptiste. A medida que avanzan los tomos (*La isla de Brac*, *La virgen negra*, *La Providencia*, *La bestia* y *La pirámide de sangre*), el personaje se vuelve más complejo, cargando con las cicatrices emocionales de sus descubrimientos. No es un héroe que sale indemne de sus aventuras; cada caso le arrebata algo de su optimismo juvenil, transformándolo en un observador más melancólico pero igualmente persistente.

En resumen, *El Marqués de Anaon* es un cómic de investigación que destaca por su inteligencia y su atmósfera. Es una obra que respeta la inteligencia del lector, ofreciendo tramas complejas que se alejan de los maniqueísmos. La combinación del guion preciso de Vehlmann y el arte evocador de Bonhomme convierte a esta serie en un referente imprescindible para entender la evolución del cómic histórico moderno, logrando un equilibrio perfecto entre el entretenimiento de aventuras y la reflexión filosófica sobre el fin de la oscuridad medieval y el nacimiento de la era moderna.

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