En el vasto y a menudo inexplorado panorama del cómic histórico español contemporáneo, surge una obra que destaca por su rigor, su humanidad y su capacidad para retratar la tragedia desde una perspectiva naval poco habitual: "El León Marino". Publicada bajo el prestigioso sello de Cascaborra Ediciones, dentro de su ya emblemática colección "Historia de España en viñetas", esta obra cuenta con el guion de César Herce y el arte de Juanfran MB, un tándem que logra sumergir al lector en las gélidas y turbulentas aguas del Mediterráneo durante uno de los episodios más dramáticos de la Guerra Civil Española.
La sinopsis nos sitúa en marzo de 1938. La contienda civil se encuentra en un punto de no retorno y el control de las rutas marítimas es vital para el abastecimiento de ambos bandos. El protagonista indiscutible de este relato no es un hombre, sino una mole de acero: el crucero pesado Baleares, uno de los buques más potentes de la flota sublevada. Sin embargo, el cómic huye de la frialdad de los libros de texto para centrarse en las almas que habitan esa fortaleza flotante. A través de los ojos de su tripulación, desde los altos mandos hasta los marineros más jóvenes y humildes, somos testigos de la tensa calma que precede a la tormenta.
La narrativa se estructura en torno a la fatídica noche de la Batalla del Cabo de Palos. El "Baleares", junto a sus buques gemelos, escolta un convoy cuando se topa con la escuadra republicana. Lo que sigue es un ejercicio de tensión narrativa magistral. César Herce no se limita a relatar una maniobra militar; construye un relato sobre la camaradería, el miedo cerval a lo desconocido y la fragilidad de la vida frente a la inmensidad del océano y el poder destructivo de la tecnología bélica moderna.
Uno de los puntos más fuertes de "El León Marino" es su capacidad para mantener la neutralidad política y centrarse en la tragedia humana. El cómic no busca héroes de cartón piedra ni villanos de folletín, sino que retrata a hombres atrapados en una guerra fratricida, cumpliendo con su deber mientras el destino, en forma de torpedos y oscuridad, se cierne sobre ellos. La obra explora la cotidianidad a bordo: el estruendo de las máquinas, el olor a salitre mezclado con gasoil y las conversaciones susurradas sobre un futuro que se siente incierto.
En el apartado visual, Juanfran MB realiza un trabajo de documentación soberbio. El diseño del crucero Baleares es detallado y preciso, permitiendo que el lector comprenda la magnitud del navío y la claustrofobia de sus compartimentos internos. Su uso de las sombras y una paleta de colores que evoca la penumbra nocturna y el frío del mar contribuye a crear una atmósfera opresiva y melancólica. El dibujo logra transmitir la violencia de los impactos y el caos de la batalla sin perder nunca la claridad narrativa, algo extremadamente difícil en escenas de combate naval nocturno.
"El León Marino" es, en definitiva, mucho más que la crónica de un hundimiento. Es un homenaje a los marinos que perdieron la vida en el mar, una reflexión sobre la futilidad de la guerra y una pieza imprescindible para entender la importancia estratégica del Mediterráneo en el conflicto español. Para el lector, esta obra supone una oportunidad de asomarse a un episodio histórico con una mirada renovada, donde el rigor documental se da la mano con una sensibilidad artística que conmueve.
Es una lectura recomendada no solo para los entusiastas de la historia militar, sino para cualquier amante del noveno arte que busque una historia sólida, bien estructurada y visualmente impactante. "El León Marino" nos recuerda que, bajo las olas, no solo yacen restos de metal, sino las historias olvidadas de quienes, por un momento, creyeron ser invencibles sobre el lomo de una bestia de acero. Una obra necesaria que dignifica el cómic histórico y recupera una parte esencial de nuestra memoria colectiva.