El hombre llamado A-X

El hombre llamado A-X (*The Man Called A-X*) representa uno de los experimentos narrativos más interesantes y oscuros de la breve pero ambiciosa línea Impact Comics, un sello editorial lanzado por DC Comics a principios de los años 90. Esta iniciativa buscaba revitalizar a los personajes clásicos de la editorial Archie Comics (conocidos como los héroes de la "Red Circle") bajo una nueva continuidad, orientada a captar a una generación de lectores más joven pero con una sensibilidad moderna. Dentro de este catálogo, la serie escrita por el legendario Marv Wolfman y dibujada por el distintivo Shawn McManus destacó por su tono existencialista y su enfoque en la ciencia ficción de corte conspiranoico.

La premisa de la obra nos introduce de inmediato en un misterio de identidad. El protagonista es un hombre que carece de pasado, de nombre y de recuerdos. Se despierta en un mundo que le resulta ajeno, poseyendo un cuerpo que ha sido modificado mediante tecnología de vanguardia para convertirlo en el arma definitiva. Designado simplemente como A-X, este individuo se encuentra atrapado en una paradoja viviente: posee la fuerza, la agilidad y los reflejos de un superhombre, pero carece de la voluntad o el propósito que suelen definir a los héroes convencionales. Su existencia no es el resultado de un idealismo heroico, sino de un frío cálculo científico y militar.

La narrativa se estructura como un *thriller* de persecución constante. A-X es un fugitivo de las mismas fuerzas que lo crearon, una organización en la sombra que lo considera una propiedad valiosa y un experimento que debe ser recuperado o destruido. A medida que la trama avanza, el lector acompaña al protagonista en una búsqueda desesperada por fragmentos de su humanidad perdida. Cada enfrentamiento y cada pista descubierta plantean preguntas inquietantes: ¿Quién era antes de la transformación? ¿Fue un voluntario o una víctima? ¿Es su conciencia actual un remanente de su alma original o simplemente un error de programación en su sistema biotecnológico?

El guion de Marv Wolfman se aleja de las estructuras tradicionales del género de superhéroes de la época. En lugar de centrarse en batallas épicas por el destino del mundo, Wolfman opta por una escala más íntima y psicológica. El conflicto central es la lucha de A-X por el libre albedrío. El protagonista debe aprender a controlar sus habilidades, que a menudo son tan destructivas como inestables, mientras intenta navegar por una sociedad que lo ve como una anomalía o una amenaza. La tensión se mantiene gracias a la sensación de paranoia; A-X no sabe en quién confiar, ya que sus perseguidores tienen recursos casi ilimitados y una red de espionaje que parece cubrir cada rincón de la ciudad.

Visualmente, el cómic es una pieza fundamental para entender su atractivo. El arte de Shawn McManus aporta una atmósfera única que separa a *El hombre llamado A-X* de otros títulos de la línea Impact. McManus utiliza un estilo que combina el dinamismo del cómic de acción con una sensibilidad casi gótica y surrealista. El diseño del protagonista, con su traje tecnológico y su expresión de perpetua confusión y dolor, refuerza la tragedia del personaje. Las escenas de acción son viscerales y fluidas, pero es en los momentos de quietud y reflexión donde el dibujo realmente brilla, capturando la soledad de un hombre que es, literalmente, el único en su especie.

El cómic también explora temas de bioética y el complejo militar-industrial. A través de los antagonistas y los laboratorios donde se gestó el "Proyecto A-X", la obra reflexiona sobre la deshumanización en aras del progreso tecnológico y la seguridad nacional. A-X no es solo un hombre con poderes; es un comentario sobre la pérdida de la individualidad en un sistema que valora la eficiencia por encima de la vida.

En resumen, *El hombre llamado A-X* es una obra que, a pesar de su corta duración, logró construir un mito fascinante sobre la identidad y la redención. Es una historia de ciencia ficción dura disfrazada de cómic de superhéroes, donde el mayor enemigo no es un supervillano con capa, sino el vacío de un pasado borrado y la maquinaria de un sistema que se niega a dejar ir a su creación más perfecta. Para el lector interesado en historias de amnesia, conspiraciones gubernamentales y la lucha por recuperar la esencia humana frente a la frialdad de la máquina, este título permanece como una joya de culto de la década de los 90.

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