El Grito del Pueblo (*Le Cri du Peuple*) no es solo una de las obras más ambiciosas de la historieta europea contemporánea, sino también el testamento gráfico definitivo sobre uno de los episodios más convulsos y románticos de la historia de Francia: la Comuna de París de 1871. Esta obra, fruto de la colaboración entre el novelista Jean Vautrin y el legendario dibujante Jacques Tardi, se erige como un fresco histórico monumental que combina la precisión documental con una narrativa de ficción vibrante y descarnada.
La trama se sitúa en un París exhausto tras la derrota en la guerra franco-prusiana y el asedio de las tropas de Bismarck. El relato arranca con un misterio de tintes policíacos: el hallazgo de un cadáver en las gélidas aguas del Sena. Este evento sirve de catalizador para presentar a los protagonistas principales, cuyas vidas se entrelazan en un laberinto de venganzas personales y fervor revolucionario. Por un lado, seguimos a Horace Grondin, un hombre atormentado por un pasado trágico que busca desesperadamente al capitán Tarpagnan, a quien culpa de una desgracia familiar. Por otro, el propio Tarpagnan se ve inmerso en el torbellino de la insurrección popular cuando el pueblo de París, harto de la humillación y la miseria, decide tomar las riendas de su destino.
Sin embargo, el verdadero protagonista de la obra es el pueblo de París. Tardi y Vautrin logran capturar la efervescencia de las calles, las barricadas y los clubes políticos donde se gestaba el sueño de una república social y democrática. La narrativa es coral, poblando sus páginas con una galería de personajes que representan todos los estratos de la sociedad de la época: obreros, prostitutas, periodistas, soldados desertores, artistas y delincuentes de poca monta. A través de sus ojos, el lector asiste al nacimiento de la Comuna, desde los primeros disparos en Montmartre hasta la trágica "Semana Sangrienta".
Visualmente, "El Grito del Pueblo" es una exhibición de maestría técnica. Jacques Tardi utiliza un formato apaisado (italiano) que potencia la sensación cinematográfica y permite una inmersión total en la geografía urbana del París decimonónico. Su dibujo, caracterizado por un trazo grueso y un uso magistral del blanco y negro, recrea con una fidelidad obsesiva la arquitectura de la ciudad, el barro de las calles y la atmósfera opresiva de los callejones. El nivel de detalle en los uniformes, los carteles de la época y los rostros curtidos de los personajes otorga a la obra una pátina de realismo sucio que huye de cualquier idealización romántica gratuita.
La estructura de la obra se divide en cuatro volúmenes (o un integral de gran volumen) que siguen cronológicamente los setenta y dos días que duró la Comuna. A medida que avanza la historia, el tono se vuelve más sombrío. La esperanza inicial de los comuneros, que soñaban con la abolición de la explotación y la educación universal, se ve confrontada por la brutal realidad de la guerra civil y la implacable represión del gobierno de Versalles. Tardi no escatima en mostrar la violencia, pero lo hace sin caer en el sensacionalismo, enfocándose en el peso humano de la tragedia.
En conclusión, "El Grito del Pueblo" es una obra imprescindible para entender las posibilidades del cómic como vehículo de memoria histórica. Es una crónica social que no descuida el ritmo del folletín clásico, donde las rencillas individuales se ven engullidas por la marea de la Historia. Jacques Tardi no solo adapta la novela de Vautrin, sino que la eleva, convirtiendo cada viñeta en un grito de resistencia que resuena con la misma fuerza que las voces de aquellos que, en 1871, creyeron que un mundo nuevo era posible. Es, en definitiva, una lectura densa, profunda y visualmente impactante que exige y recompensa la atención del lector.