El Fantasma que Camina (conocido originalmente como *The Phantom*) es una de las piezas fundamentales para comprender la evolución del noveno arte. Creado por el guionista Lee Falk en 1936, este personaje no solo es un icono de la aventura clásica, sino que se establece como el precursor directo de los superhéroes modernos, introduciendo elementos que hoy consideramos estándares del género, como el traje ajustado y los ojos ocultos tras una máscara sin pupilas visibles.
La premisa de la obra se aleja de los tropos de ciencia ficción o mutaciones genéticas para abrazar una mitología basada en el legado y la tradición. La historia se centra en la figura de un justiciero enmascarado que opera desde la profunda selva de Bangalla. Para el mundo exterior y las tribus locales, el Fantasma es un ser inmortal, una entidad que ha patrullado las selvas y los mares durante más de cuatrocientos años. Sin embargo, el lector descubre pronto el secreto detrás de la leyenda: no se trata de un solo hombre, sino de una dinastía. El título y la misión se transmiten de padre a hijo, manteniendo viva la ilusión de que el "Espíritu que Camina" nunca muere.
El origen de esta estirpe se remonta al siglo XVI, cuando un joven noble inglés, tras presenciar el asesinato de su padre a manos de piratas y naufragar en las costas de África, jura sobre la calavera del asesino de su progenitor que él y sus descendientes dedicarán sus vidas a la destrucción de la piratería, la codicia y la crueldad en todas sus formas. Este juramento es el motor narrativo que impulsa cada entrega del cómic, dotando a la obra de un peso histórico y generacional poco común en las publicaciones de su época.
El entorno en el que se desarrolla la acción es tan icónico como el propio protagonista. El Fantasma reside en la Cueva de la Calavera, un santuario oculto en la Selva Profunda, protegido por la temible pero leal tribu de los pigmeos Bandar, los únicos conocedores del secreto de su mortalidad. Desde este centro de operaciones, el héroe se desplaza para combatir el crimen organizado, traficantes y tiranos, apoyado por sus inseparables compañeros: su lobo, Devil (Satán en algunas traducciones), y su caballo blanco, Hero.
A diferencia de los héroes que vendrían después, el Fantasma no posee superpoderes. Su eficacia reside en su extraordinario entrenamiento físico, su maestría en el combate cuerpo a cuerpo y su puntería con las dos pistolas que porta al cinto, las cuales utiliza con una precisión quirúrgica, generalmente para desarmar a sus oponentes sin quitarles la vida. No obstante, su arma más poderosa es el mito. El miedo que infunde en los criminales, convencidos de que se enfrentan a un espectro que no puede ser abatido por balas, es su principal herramienta de control.
Un elemento distintivo de su iconografía son sus dos anillos. El "Sello del Bien", que lleva en la mano izquierda (más cerca del corazón), se utiliza para marcar a aquellos que están bajo su protección. Por el contrario, el "Anillo de la Calavera", portado en la mano derecha, deja una marca indeleble en el rostro de los malhechores a los que golpea, una cicatriz que los identifica de por vida como criminales ante los ojos del mundo.
Narrativamente, el cómic combina el misterio, la acción pulp y la intriga internacional. A través de las décadas, el Fantasma ha colaborado con la Patrulla de la Selva —una fuerza policial de élite que él mismo fundó de forma anónima— y ha mantenido una relación constante con Diana Palmer, una mujer moderna e independiente que rompe con el estereotipo de "damisela en apuros".
En definitiva, *El Fantasma que Camina* es una obra que explora la construcción de la leyenda y el deber inquebrantable. Es un estudio sobre cómo un hombre corriente, a través de la disciplina y el respeto por una tradición centenaria, puede convertirse en un símbolo de justicia universal que trasciende el tiempo y las fronteras geográficas. Su lectura es esencial para entender el paso de las tiras de prensa de aventuras a la estructura compleja del cómic de superhéroes contemporáneo.