El Duende

Para entender la magnitud de lo que representa el cómic de El Duende (conocido originalmente como *The Hobgoblin*), debemos situarnos en la Nueva York de principios de los años 80. En aquel entonces, el universo de Spider-Man arrastraba una sombra alargada y dolorosa: la muerte de Norman Osborn, el Duende Verde original. Durante años, ningún villano había logrado llenar ese vacío de némesis absoluta, hasta que el guionista Roger Stern y el dibujante John Romita Jr. decidieron presentar una figura que no solo heredaría el arsenal del maníaco fallecido, sino que elevaría la apuesta a través del suspense y la sofisticación criminal.

La sinopsis de esta etapa dorada comienza con un hallazgo fortuito. Un delincuente común, huyendo de la policía por las alcantarillas de la ciudad, tropieza por accidente con uno de los laboratorios secretos de Norman Osborn. Sin embargo, este pequeño criminal no es el verdadero protagonista de la pesadilla, sino el hombre a quien le vende la ubicación del refugio: una figura en las sombras, cuya identidad se mantiene oculta tras un velo de anonimato y ambición desmedida. Este misterioso individuo no es un loco impulsivo; es un estratega frío, un manipulador que comprende que el equipo del Duende Verde es una herramienta de poder político y económico, no solo un arma de caos.

A diferencia de su predecesor, el nuevo Duende no está interesado inicialmente en una venganza personal contra el Trepamuros. Su objetivo es el chantaje a las élites de Nueva York y la consolidación de un imperio criminal. Utiliza los diarios de Osborn para perfeccionar la fórmula de fuerza sobrehumana, eliminando los efectos secundarios de la locura que condenaron al original. El resultado es un villano mucho más peligroso: alguien con la fuerza de un titán, la tecnología de un genio y la mente de un hombre de negocios sin escrúpulos.

El corazón narrativo de este cómic no es solo la acción —que es trepidante y está magistralmente coreografiada— sino el misterio. Durante años, la identidad del Duende fue el secreto mejor guardado de la industria. El lector se convierte en un detective junto a Peter Parker, analizando a una lista de sospechosos que incluye a empresarios corruptos, periodistas ambiciosos y figuras recurrentes del entorno de Spider-Man. Cada vez que el héroe cree estar cerca de desenmascararlo, el Duende utiliza dobles, señuelos y juegos mentales para escapar, dejando tras de sí un rastro de dudas y paranoia.

Visualmente, la obra es un triunfo del estilo *noir* aplicado al género de superhéroes. John Romita Jr. dota al personaje de una presencia imponente

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