El Club Estéreo, la obra más reciente de la autora oscense Mamen Moreu, publicada por la editorial Astiberri, se erige como una de las crónicas generacionales más lúcidas y vibrantes del cómic español contemporáneo. Enmarcada en el género del costumbrismo moderno, la novela gráfica nos sumerge en la vida de un grupo de amigos que orbitan alrededor de un lugar que es mucho más que un simple establecimiento: el bar que da nombre a la obra. Este espacio funciona como un santuario, un refugio emocional y un punto de encuentro para una generación que se encuentra en esa compleja transición entre la juventud prolongada y la madurez inevitable.
La narrativa se centra en un elenco coral de personajes que rondan los cuarenta años. A través de sus interacciones, Moreu explora las ansiedades, los fracasos laborales, las crisis sentimentales y las pequeñas victorias cotidianas de un grupo de personas que se resisten a dejar atrás sus pasiones. El nexo de unión absoluto es la música. Para los protagonistas, el Club Estéreo no es solo un sitio donde beber, sino el lugar donde el vinilo sigue siendo el rey y donde las listas de reproducción definen quiénes son y cómo se sienten. La música actúa aquí como un personaje invisible pero omnipresente, marcando el ritmo de las viñetas y sirviendo de bálsamo ante las asperezas de la vida adulta.
El conflicto central de la obra no reside en un evento catastrófico, sino en la erosión del tiempo y la búsqueda de identidad. Los personajes se enfrentan al espejo de la realidad: trabajos precarios o insatisfactorios, la soledad no deseada, la presión social por cumplir ciertos hitos vitales y la sensación de que el mundo exterior se vuelve cada vez más ajeno. Sin embargo, dentro de las paredes del club, bajo la luz tenue y el sonido de los amplificadores, encuentran una validación que la sociedad les niega. La autora maneja con maestría el equilibrio entre la melancolía y el humor, evitando caer en el drama gratuito y apostando por una honestidad que desarma al lector.
Visualmente, Mamen Moreu despliega un estilo que ha evolucionado hacia una madurez técnica notable. Su dibujo, de línea clara y expresiva, hereda cierta estética del cómic underground pero con una limpieza y un dinamismo totalmente contemporáneos. El diseño de personajes es uno de los puntos fuertes; cada figura posee una fisonomía única que comunica su personalidad antes incluso de que pronuncien una palabra. El uso del color es fundamental en la narrativa de *El Club Estéreo*: Moreu emplea paletas que diferencian claramente la frialdad del mundo exterior y la rutina diaria de la calidez vibrante y eléctrica que emana del bar. Las escenas nocturnas están impregnadas de una atmósfera envolvente que logra que el lector casi pueda oler el ambiente y escuchar el crujido de la aguja sobre el disco.
Otro aspecto técnico a destacar es la composición de página. Moreu utiliza una narrativa fluida que alterna momentos de diálogo rápido y mordaz con pausas contemplativas donde la música toma el control visual. La capacidad de la autora para capturar la gestualidad y las microexpresiones permite que la empatía con los personajes sea inmediata. No hay héroes ni villanos, solo personas intentando navegar la incertidumbre de su década de los cuarenta con la mayor dignidad posible.
En definitiva, *El Club Estéreo* es un análisis profundo sobre la amistad como red de seguridad. Es una obra que reivindica los espacios comunes y la cultura como elementos vertebradores de nuestra existencia. Sin necesidad de recurrir a giros de guion artificiosos, el cómic se sostiene sobre la solidez de sus diálogos y la autenticidad de sus situaciones. Es una lectura esencial para entender el sentir de una generación que, a pesar de las crisis, se niega a bajar el volumen de su propia banda sonora. Mamen Moreu firma aquí su trabajo más ambicioso y personal, consolidándose como una voz imprescindible para narrar la cotidianidad con inteligencia, ritmo y mucho corazón.