JLA: El Clavo (Justice League of America: The Nail), publicada originalmente en 1998, es una de las obras más prestigiosas y definitorias del sello *Elseworlds* (Otros Mundos) de DC Comics. Escrita e ilustrada por el veterano Alan Davis, con tintas de Mark Farmer, esta miniserie de tres números parte de una premisa aparentemente insignificante basada en el proverbio tradicional que dicta cómo, por la falta de un clavo, se perdió un reino. En este caso, el clavo en cuestión pincha el neumático de la camioneta de Jonathan y Martha Kent en una carretera de Kansas, impidiéndoles pasar por el lugar exacto donde aterriza la nave de un bebé kryptoniano.
La ausencia de Superman no es solo un detalle biográfico; es el eje sobre el cual pivota toda la estructura sociopolítica del Universo DC en esta realidad alternativa. Sin la figura del Hombre de Acero como el primer héroe público, el símbolo de esperanza y el puente moral entre la humanidad y los metahumanos, el mundo ha evolucionado hacia un estado de paranoia y desconfianza absoluta. La historia se sitúa en una época que emula la estética de la Edad de Plata, pero con una carga psicológica y política mucho más densa y sombría.
En este escenario, la Liga de la Justicia existe, pero es una organización asediada. El equipo está compuesto por Batman, Wonder Woman, Flash (Barry Allen), Green Lantern (Hal Jordan), Aquaman, el Detective Marciano y Atom. Sin embargo, carecen del respeto y la autoridad moral que Superman les otorgaba. La opinión pública, azuzada por una agresiva campaña mediática y política, ve a los héroes no como salvadores, sino como alienígenas peligrosos o mutantes que operan por encima de la ley. Esta xenofobia es el motor principal de la trama, reflejando un clima de "caza de brujas" donde cualquier individuo con habilidades especiales es visto como una amenaza para la seguridad nacional.
El centro neurálgico de esta hostilidad es Metrópolis, donde Lex Luthor ejerce como un alcalde poderoso y carismático que ha logrado convertir a la ciudad en un bastión de orden y tecnología, a costa de alimentar el miedo hacia los "extraños". Mientras tanto, una serie de ataques coordinados y sabotajes comienzan a diezmar a la comunidad de héroes. Alguien está moviendo los hilos desde las sombras, aprovechando el vacío de poder y la vulnerabilidad de una Liga de la Justicia que se encuentra fragmentada y cuestionada internamente.
Alan Davis utiliza esta premisa para explorar las facetas más puras de los demás miembros de la Liga. Batman, por ejemplo, es una figura aún más marginal y oscura, cuya tragedia personal se ve exacerbada por un incidente brutal en el Asilo Arkham que pone a prueba su código ético. Wonder Woman lucha por reconciliar su misión de paz con un mundo que la desprecia por su origen amazónico. El Detective Marciano, por su parte, personifica el miedo al "otro", siendo el blanco perfecto para la retórica anti-alienígena imperante.
Narrativamente, *El Clavo* funciona como un misterio de conspiración a gran escala. A medida que los héroes intentan descubrir quién está detrás de la campaña de desprestigio y los asesinatos de otros metahumanos (como los Outsiders o los Doom Patrol), el lector es testigo de una reconstrucción fascinante del mito de DC. Davis rinde homenaje a la continuidad clásica, poblando las viñetas con cameos y referencias que deleitarán a los conocedores, pero manteniendo siempre el foco en la tensión creciente de una sociedad al borde del colapso.
Visualmente, el cómic es una obra maestra del dinamismo. El dibujo de Davis es limpio, detallado y posee una fluidez narrativa que captura la esencia del heroísmo clásico, incluso cuando la temática se vuelve turbia. Su capacidad para diseñar coreografías de combate y expresiones faciales dota a la obra de una humanidad necesaria para contrastar con la frialdad del entorno político.
En conclusión, *JLA: El Clavo* no es solo una historia sobre "qué hubiera pasado si Superman no existiera". Es un análisis profundo sobre la importancia de los símbolos, la fragilidad de la libertad frente al miedo y la naturaleza intrínseca del heroísmo. La obra demuestra que, aunque los poderes definan a los personajes, es su capacidad para inspirar confianza lo que realmente salva al mundo. Es una pieza fundamental para entender la relevancia de la Trinidad de DC y cómo un pequeño trozo de metal puede cambiar el destino de un universo entero.