El Caballero Errante por Gambor CRG

El Caballero Errante, obra del autor José María Martín Saurí (quien firma bajo el seudónimo de Gambor), representa uno de los hitos más depurados de la historieta de fantasía heroica producida en España durante la eclosión del cómic adulto en los años 80. Esta obra, recuperada y preservada en círculos de coleccionistas y plataformas como el CRG, se aleja de los cánones más coloristas y comerciales del género para adentrarse en una narrativa visual densa, atmosférica y profundamente introspectiva.

La trama se sitúa en un mundo medieval fantástico que se aleja de la épica luminosa. El protagonista, un caballero de armadura imponente pero desgastada, recorre parajes desolados, castillos en ruinas y bosques donde la frontera entre lo real y lo sobrenatural es difusa. A diferencia de otros héroes del género, el Caballero Errante de Gambor no parece impulsado por la búsqueda de un tesoro material o el rescate de una doncella en apuros por motivos sentimentales; su motor es un código de honor inquebrantable y una búsqueda existencial que lo lleva a enfrentarse a las manifestaciones más oscuras de la condición humana y lo divino.

Desde el punto de vista narrativo, la obra se estructura de forma episódica, permitiendo que cada capítulo funcione como una parábola moral o un ejercicio de atmósfera pura. El caballero actúa a menudo como un observador silencioso, un catalizador que llega a lugares corrompidos por la ambición, la magia negra o la decadencia moral. Su intervención suele ser quirúrgica y letal, resolviendo conflictos no con discursos, sino con la contundencia de su acero, aunque siempre dejando tras de sí una sensación de melancolía por un mundo que se desmorona.

El apartado gráfico es, sin duda, el pilar fundamental de esta obra. Martín Saurí despliega un dominio magistral del blanco y negro, utilizando una técnica de rayado y claroscuro que recuerda a los grandes grabadores clásicos. El nivel de detalle en las texturas —el metal de las armaduras, la piedra fría de las fortalezas, el pelaje de las bestias— dota a la obra de una tridimensionalidad asombrosa. Gambor utiliza las sombras no solo como un recurso estético, sino como un elemento narrativo que oculta amenazas y subraya la soledad del protagonista. El diseño de página es sobrio pero efectivo, priorizando la composición de viñetas que capturan la inmensidad de los paisajes y la brutalidad de los combates.

En cuanto a su tono, *El Caballero Errante* se encuadra en lo que podríamos denominar "fantasía crepuscular". No hay espacio para el humor o la ligereza; cada encuentro es una prueba de resistencia física y espiritual. Los adversarios a los que se enfrenta el caballero no son simples monstruos, sino encarnaciones de vicios o entidades antiguas que desafían la lógica racional. La obra explora temas como la inevitabilidad del destino, el peso del pasado y la futilidad de la guerra, elevando el cómic por encima del simple entretenimiento de aventuras.

La importancia de esta obra en el catálogo de Gambor reside en su capacidad para sintetizar las influencias del cómic europeo de la época con una sensibilidad artística propia. Es un cómic que exige una lectura pausada para apreciar la riqueza de sus composiciones y la profundidad de su atmósfera. Para el lector interesado en la evolución del cómic español de autor, *El Caballero Errante* es una pieza indispensable que demuestra cómo el género de espada y brujería puede alcanzar cotas de alta literatura visual sin renunciar a la fuerza icónica de sus elementos más tradicionales. Es, en definitiva, un viaje sombrío y fascinante a través de un medievo fantástico donde la única luz parece ser el brillo del metal en la oscuridad.

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