El Azote (The Scourge) es una miniserie de cómics de seis números publicada originalmente por la editorial Aspen MLT. La obra cuenta con el guion de Scott Lobdell, un veterano de la industria conocido por su paso por *X-Men*, y el arte de Eric Battle, cuyo estilo detallado y oscuro define la atmósfera opresiva de la historia. A diferencia de otros títulos de la editorial, que suelen centrarse en la fantasía luminosa o la ciencia ficción heroica, *El Azote* se sumerge de lleno en el horror urbano, el thriller de supervivencia y el drama procedimental.
La premisa de la obra sitúa al lector en una ciudad de Nueva York contemporánea que se ve asolada por una catástrofe biológica sin precedentes. No se trata de un brote viral convencional ni de la típica narrativa de muertos vivientes. En *El Azote*, la infección provoca una mutación drástica y violenta en los ciudadanos: los infectados se transforman en criaturas monstruosas, similares a gárgolas, con rasgos aviares y una agresividad depredadora. Esta metamorfosis no solo despoja a las víctimas de su humanidad, sino que las dota de capacidades físicas sobrehumanas, convirtiendo la densa jungla de asfalto de Manhattan en un coto de caza vertical.
El protagonista de la historia es John Griffin, un oficial del equipo SWAT del Departamento de Policía de Nueva York. Griffin es presentado como un hombre pragmático, curtido por los años de servicio y con una vida personal complicada, marcada por la relación con su hijo. Cuando el caos estalla, Griffin se encuentra en el epicentro del desastre. A medida que la ciudad es puesta en cuarentena y las autoridades pierden el control de las calles, la narrativa se divide entre la lucha profesional por mantener el orden y la búsqueda desesperada de Griffin por poner a salvo a su familia.
El guion de Lobdell utiliza el entorno urbano de Nueva York no solo como escenario, sino como un elemento activo de la trama. La verticalidad de la ciudad se vuelve un enemigo; los rascacielos, que antes eran símbolos de progreso, se transforman en nidos para las criaturas. La trama avanza con un ritmo cinematográfico, alternando secuencias de acción visceral con momentos de tensión psicológica donde se explora la fragilidad de la estructura social ante una amenaza que no se puede razonar ni contener fácilmente.
Visualmente, el trabajo de Eric Battle es fundamental para transmitir la crudeza de *El Azote*. Su dibujo se aleja de la estética limpia y estilizada habitual en Aspen para abrazar las sombras, el caos y la deformidad. El diseño de las criaturas es uno de los puntos fuertes del cómic: logran ser aterradoras y visualmente imponentes, manteniendo un rastro de lo que alguna vez fueron seres humanos, lo que añade una capa de horror trágico a la violencia. El uso de las tintas y el color refuerza la sensación de una ciudad que se apaga, donde la luz eléctrica es sustituida por el fuego y la penumbra.
A lo largo de sus números, el cómic plantea interrogantes sobre el origen de la plaga. ¿Es un fenómeno natural, un experimento fallido o algo más antiguo que ha despertado en el corazón de la metrópolis? Sin caer en spoilers, la narrativa sugiere que hay fuerzas operando en las sombras, y que la infección podría ser solo el síntoma de un cambio mucho más profundo y aterrador para la especie humana.
En resumen, *El Azote* es una propuesta sólida dentro del género de horror y acción. Destaca por su capacidad para reinterpretar el concepto de "plaga urbana" mediante una mitología propia y un protagonista con el que es fácil empatizar debido a sus motivaciones mundanas en medio de un escenario extraordinario. Es una obra que apela a los lectores que buscan historias de supervivencia crudas, con un apartado artístico potente y una trama que mantiene el suspense sobre el destino de una ciudad que parece condenada a la extinción.