El Ángel Caído de Douglas Más – Alberto Macagno

El Ángel Caído: Una odisea de sombras y redención

La obra *El Ángel Caído*, con guion de Douglas Más y arte de Alberto Macagno, se erige como una pieza fundamental dentro de la narrativa gráfica contemporánea de corte noir y fantástico. Publicada bajo el sello de la editorial argentina Rabdomantes, esta obra no solo rinde homenaje a la rica tradición de la historieta rioplatense, sino que expande sus fronteras mediante una exploración introspectiva de la violencia, la culpa y la búsqueda de un propósito en un mundo que parece haber olvidado la piedad.

La trama nos introduce a Ángel, un protagonista cuya naturaleza y pasado se revelan de forma fragmentaria, manteniendo una tensión constante sobre su verdadera identidad. Ángel no es un héroe en el sentido convencional; es un hombre que habita las periferias de la moralidad, un ejecutor o "limpiador" que se mueve con soltura en los estratos más oscuros de la sociedad. Sin embargo, lo que diferencia a esta obra de otros relatos de género criminal es la carga metafísica que Douglas Más imprime en cada página. El título no es un mero adorno poético; funciona como una tesis sobre la condición del protagonista: alguien que ha descendido de una posición de gracia —ya sea espiritual, social o personal— y que ahora debe lidiar con el peso de la gravedad de sus actos.

Desde el punto de vista narrativo, Douglas Más opta por un ritmo pausado pero implacable. El guion se aleja de la acción gratuita para centrarse en los silencios y en los diálogos cargados de subtexto. La estructura de la obra permite que el lector se sumerja en la psicología de un hombre que parece estar siempre en deuda con su propio destino. La construcción del mundo es urbana y opresiva; la ciudad se presenta como un laberinto de concreto donde la redención es una moneda escasa y costosa. Más logra equilibrar la crudeza del género negro con una sensibilidad existencialista que invita a reflexionar sobre la predestinación y el libre albedrío.

El apartado visual, a cargo del maestro Alberto Macagno, es el pilar que termina de consolidar la atmósfera de la obra. Macagno, un veterano con una trayectoria envidiable en la industria (recordado por su trabajo en clásicos como *Dago* o *Nippur de Lagash*), despliega aquí una maestría técnica absoluta en el uso del blanco y negro. Su estilo se inscribe en la mejor tradición del claroscuro, utilizando las sombras no solo como un recurso estético, sino como una herramienta narrativa fundamental. En *El Ángel Caído*, la oscuridad es un personaje más; envuelve a los protagonistas, oculta sus rostros y subraya la ambigüedad de sus intenciones.

El trazo de Macagno es detallado y expresivo, capaz de transmitir la fatiga en los hombros de Ángel o la frialdad en la mirada de sus antagonistas. La composición de las viñetas juega con los ángulos y las perspectivas para acentuar la sensación de encierro y fatalismo. Hay una cualidad cinematográfica en su narrativa visual, recordando por momentos al expresionismo alemán, donde el entorno refleja el estado interno de los personajes. La ausencia de color potencia la crudeza del relato, obligando al lector a enfocarse en las texturas, en el juego de luces y en la fuerza de la línea.

*El Ángel Caído* es, en esencia, un estudio sobre la caída y la posibilidad —o imposibilidad— de levantarse. No busca ofrecer respuestas fáciles ni finales complacientes. Es una obra que exige atención y que recompensa al lector con una historia densa, atmosférica y profundamente humana. La colaboración entre Más y Macagno resulta en una sinergia perfecta: el guion proporciona el alma atormentada y el dibujo le otorga un cuerpo sólido, sombrío y memorable. Es una lectura imprescindible para los amantes del noir que buscan algo más que una simple historia de crímenes, adentrándose en los territorios donde la ética se desvanece y solo queda la voluntad de sobrevivir a la propia sombra.

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