Eerie Vol2

Eerie Vol. 2 representa un punto de inflexión fundamental en la historia del noveno arte, consolidando la propuesta de Warren Publishing como el refugio definitivo para el horror adulto durante la década de los 60. Este volumen, que recopila los números 6 al 10 de la edición original estadounidense, captura el momento exacto en el que la revista abandona cualquier titubeo inicial para definir una identidad visual y narrativa que influenciaría a generaciones de autores de terror, desde el cine hasta el cómic contemporáneo.

Bajo la dirección editorial del legendario Archie Goodwin, este tomo se aleja de las restricciones impuestas por el Comics Code Authority de la época. Al publicarse en formato de revista (magazine) y no como un comic-book estándar, *Eerie* pudo explorar temáticas más crudas, una violencia más explícita y un erotismo sutil que estaban prohibidos en las publicaciones de quiosco tradicionales. El resultado es una antología que no solo busca asustar, sino incomodar y maravillar a través de una sofisticación técnica sin precedentes.

El hilo conductor de la obra sigue siendo el anfitrión, el Primo Eerie (Cousin Eerie), cuya presencia sirve de prólogo y epílogo a cada relato. Sin embargo, el verdadero protagonismo recae en la nómina de artistas que Goodwin logró reunir. En estas páginas encontramos el trabajo de maestros como Reed Crandall, Angelo Torres, Gray Morrow, Joe Orlando y un joven pero ya brillante Gene Colan. La ausencia de color, lejos de ser una limitación, se convierte en la mayor virtud del volumen. El uso magistral del claroscuro, las aguadas de gris y el rayado meticuloso permiten una atmósfera opresiva y detallista que el color de la época simplemente no podía replicar.

Narrativamente, *Eerie Vol. 2* es un compendio de la versatilidad del género. Aunque el horror gótico de raíces victorianas sigue presente, este volumen destaca por integrar elementos de la ciencia ficción distópica y el suspense psicológico. Las historias contenidas en estos números suelen seguir una estructura de giro final (twist ending), pero se diferencian de sus predecesoras de la EC Comics por un tono más sombrío y menos moralizante. Aquí, el mal no siempre recibe su castigo, y la ironía suele ser más cruel que aleccionadora.

Uno de los pilares de este volumen es la labor de guion de Archie Goodwin. Su capacidad para adaptar relatos clásicos de autores como Edgar Allan Poe o Washington Irving, y transformarlos en guiones dinámicos que aprovechan al máximo las capacidades de cada dibujante, es lo que eleva a *Eerie* por encima de otras publicaciones de la competencia. Goodwin entendía que el horror en el cómic dependía del ritmo y de la composición de la página, permitiendo que el arte "respirara" en los momentos de mayor tensión.

Mención aparte merecen las portadas, que en esta edición se reproducen respetando su impacto original. Con el trabajo de Frank Frazetta encabezando el apartado visual, las cubiertas de estos números establecieron un estándar de calidad pictórica que convirtió a la revista en un objeto de deseo para coleccionistas. Frazetta no solo pintaba monstruos; creaba escenas cargadas de dinamismo y una fisicidad que saltaba de la estantería.

En resumen, *Eerie Vol. 2* no es solo una recopilación de historias de miedo; es un documento histórico que muestra la madurez del medio. Es el testimonio de una época en la que el talento artístico se puso al servicio de lo macabro para demostrar que el cómic podía tratar temas complejos y perturbadores con una elegancia técnica insuperable. Para el lector actual, este volumen ofrece una clase magistral de narrativa visual y una oportunidad de entender por qué el nombre de Warren Publishing sigue siendo sinónimo de la edad de oro del horror ilustrado. Su lectura es esencial para comprender la evolución del género y disfrutar del arte de algunos de los mejores ilustradores que han pasado por la industria.

Deja un comentario