Droids

El cómic *Star Wars: Droids* representa una de las expansiones más curiosas y longevas dentro de lo que hoy conocemos como el sello *Legends*. Aunque la mayoría de los lectores asocian la franquicia con los conflictos épicos entre Jedi y Sith, esta serie traslada el foco hacia los márgenes de la sociedad galáctica, utilizando los sensores de R2-D2 y los fotorreceptores de C-3PO para narrar una historia de supervivencia, servidumbre y aventura accidental.

La trayectoria editorial de *Droids* se divide principalmente en dos etapas bien diferenciadas: la era de Marvel (bajo su sello Star Comics) a mediados de los años 80, y la revitalización de Dark Horse Comics en la década de los 90. Ambas etapas, aunque distintas en tono y estilo visual, comparten una premisa central: las peripecias de la pareja de droides más famosa de la galaxia durante el periodo cronológico situado entre el final de las Guerras Clon y el inicio de la Guerra Civil Galáctica.

En la etapa inicial de Marvel, el cómic funcionó como un complemento directo de la serie de televisión homónima. La narrativa se estructura en torno a la constante búsqueda de un "amo" que les proporcione estabilidad, un recurso argumental que permite a los guionistas explorar diversos rincones de la galaxia sin necesidad de anclarse a un solo planeta o conflicto. Aquí, el tono es marcadamente aventurero y apto para todos los públicos, con un estilo artístico que emula la animación de la época, pero que ya empezaba a introducir conceptos de tecnología y política galáctica que no se veían en las películas.

Sin embargo, es en la etapa de Dark Horse Comics donde *Droids* adquiere una profundidad mayor. Bajo la pluma de guionistas como Dan Thorsland y el arte de dibujantes como Bill Hughes o Kilian Plunkett, la serie se aleja de la estética puramente infantil para abrazar la *space opera* de aventuras con un matiz más crudo. En estas historias, R2-D2 y C-3PO se ven envueltos en tramas de espionaje industrial, piratería espacial y conspiraciones reales en sistemas remotos como Kalarba.

La sinopsis general nos presenta a un C-3PO siempre al borde del colapso nervioso, tratando de navegar las complejas jerarquías sociales de los mundos que visitan, mientras que R2-D2 actúa como el motor pragmático y valiente que los saca de apuros. A diferencia de su papel en la trilogía original, donde suelen ser testigos secundarios de grandes eventos, en este cómic ellos son los protagonistas absolutos. La narrativa explora la condición de los droides en el universo Star Wars: seres con autoconciencia y personalidad que, sin embargo, son tratados como propiedad intercambiable.

A lo largo de sus números, los droides pasan por las manos de diversos dueños, desde jóvenes pilotos con aspiraciones de grandeza hasta comerciantes de chatarra con pocos escrúpulos. Cada cambio de amo supone un nuevo arco argumental que permite al lector conocer la vida cotidiana de la galaxia bajo el yugo del Imperio, pero desde una perspectiva periférica. No vemos necesariamente la lucha de la Alianza Rebelde en primera línea, sino cómo el autoritarismo y el caos afectan a los sistemas estelares menos conocidos.

El cómic destaca por su capacidad para equilibrar el humor físico y los diálogos cómicos de la pareja con situaciones de auténtico peligro. Los droides se enfrentan a cazarrecompensas, otros droides asesinos y peligros ambientales, demostrando que, incluso sin portar sables de luz, su ingenio y lealtad son herramientas poderosas.

En resumen, *Star Wars: Droids* es una pieza esencial para entender la expansión del universo expandido original. Es una obra que dignifica a sus protagonistas, otorgándoles una agencia y una historia propia que va mucho más allá de ser simples alivios cómicos. Para el lector interesado en la tecnología, la cultura de los droides y las historias de aventuras clásicas en el espacio, este cómic ofrece una visión rica y detallada de una galaxia muy, muy lejana que rara vez se detiene a mirar a quienes mantienen sus máquinas funcionando.

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