Dreaming Eagles

Dreaming Eagles, publicada por la editorial AfterShock Comics, es una de las obras más introspectivas y rigurosas del guionista Garth Ennis, quien aquí se aleja de su faceta más satírica para profundizar en el género bélico desde una perspectiva histórica y social. Ilustrada por Simon Coleby, la obra narra la historia de los aviadores de Tuskegee, el primer grupo de pilotos afroamericanos en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

La narrativa de la serie se construye sobre una estructura de doble temporalidad. El marco de la historia se sitúa en la década de 1960, en pleno auge del Movimiento por los Derechos Civiles. Lee Atkinson es un joven impetuoso que participa en las protestas y cuestiona lo que él percibe como la pasividad de la generación de sus padres ante la segregación y la injusticia racial. Su padre, Reggie Atkinson, es un veterano que decide romper su silencio para explicarle a su hijo que la libertad de la que goza no fue un regalo, sino una conquista forjada en los cielos de Europa.

A través de los extensos *flashbacks* de Reggie, el cómic traslada al lector a los años 40, comenzando en el aeródromo de Moton Field, Alabama. La obra detalla con precisión técnica y emocional el arduo proceso de entrenamiento de estos hombres, quienes no solo debían dominar máquinas de guerra complejas, sino también superar el sabotaje institucional y el racismo sistémico de su propio ejército. Ennis no suaviza la realidad de la época: los protagonistas luchan en una guerra de dos frentes, enfrentándose al fascismo en el extranjero y a la supremacía blanca en su propio país.

El núcleo de la acción bélica sigue el despliegue del 99.º Escuadrón de Caza y, posteriormente, del 332.º Grupo de Caza en los teatros de operaciones del norte de África e Italia. La trama describe la transición de los pilotos desde los P-40 Warhawks hasta los icónicos P-51 Mustangs, conocidos por sus colas pintadas de rojo (los "Red Tails"). El guion se centra en la misión crítica de escolta de bombarderos, donde los aviadores de Tuskegee se ganaron una reputación legendaria por su disciplina y su negativa a abandonar a los bombarderos B-17 bajo su protección, incluso frente a la superioridad técnica de la Luftwaffe alemana.

El apartado visual de Simon Coleby es fundamental para la sobriedad del relato. Su estilo, caracterizado por un trazo detallado y un uso atmosférico de las sombras, otorga un realismo sucio y tangible tanto a las escenas cotidianas en el sur segregado como a los vertiginosos combates aéreos. Coleby logra capturar la claustrofobia de las cabinas y la inmensidad del cielo europeo, manteniendo siempre un enfoque humano en las expresiones de los pilotos, lo que refuerza la carga dramática de las pérdidas en combate.

Uno de los puntos más destacados de Dreaming Eagles es su tratamiento del concepto de la "Doble V": la victoria sobre el totalitarismo fuera y la victoria sobre el prejuicio dentro. Ennis utiliza la conversación entre padre e hijo para establecer un puente generacional, mostrando cómo el sacrificio de los pilotos en la Segunda Guerra Mundial sentó las bases morales y logísticas para las luchas sociales de los años 60.

En definitiva, este cómic es un documento histórico dramatizado que evita los clichés del heroísmo simplista. Es un análisis sobre el deber, el honor y la identidad de unos hombres que volaron por un país que, en ese momento, no los consideraba ciudadanos de pleno derecho. La obra destaca por su precisión en los detalles de aviación y su honestidad brutal al retratar las contradicciones de la democracia estadounidense durante el siglo XX.

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