Dossier Almogávares, obra del autor Jesús Cano de la Iglesia, se erige como una de las propuestas más rigurosas y visualmente impactantes dentro del panorama del cómic histórico español contemporáneo. Publicado bajo el sello de Libros de Autoengaño, este trabajo no es solo una narración secuencial, sino un ejercicio de reconstrucción arqueológica y narrativa que busca despojar de mitos románticos a una de las unidades militares más temidas y eficaces de la Edad Media: los almogávares de la Gran Compañía Catalana.
La trama se sitúa a principios del siglo XIV, un periodo de convulsión en el Mediterráneo. Tras la firma de la Paz de Caltabellotta, miles de mercenarios que habían servido a la Corona de Aragón en Sicilia se encuentran sin empleo y convertidos en un problema de orden público. El cómic arranca con la audaz propuesta de Roger de Flor, un antiguo templario convertido en condotiero, quien ofrece los servicios de estas tropas al emperador bizantino Andrónico II Paleólogo para frenar el imparable avance de los turcos en Anatolia.
A partir de esta premisa, el guion de Cano de la Iglesia sigue la expedición de la Compañía hacia Oriente, centrándose en la dualidad de su existencia: por un lado, su salvajismo y eficacia casi sobrenatural en el campo de batalla; por otro, las complejas intrigas políticas que su presencia genera en la corte de Constantinopla. El autor evita caer en el hagiográfico relato de gestas heroicas para mostrar la crudeza de la guerra mercenaria, donde la lealtad está supeditada al botín y la supervivencia depende de una disciplina férrea y una violencia extrema.
Lo que diferencia a Dossier Almogávares de otras obras de temática similar es su estructura y su apartado visual. El título no es casual; la obra se presenta como un "dossier", intercalando la narrativa gráfica con láminas explicativas, mapas detallados y estudios de equipo y armamento. Esta faceta didáctica no interrumpe el ritmo, sino que dota a la lectura de una capa de profundidad que satisface tanto al lector de cómic de acción como al interesado en la historia militar.
Visualmente, el trabajo de Jesús Cano de la Iglesia es minucioso. Su dibujo se caracteriza por un realismo sucio y detallado, huyendo de estilizaciones innecesarias. El diseño de los personajes refleja el desgaste físico de las campañas: rostros curtidos, armaduras remendadas y el equipo característico de los almogávares (el colltell, la lanza y el zurrón). El uso del color y las texturas refuerza la atmósfera de una época donde la sangre, el polvo y el hierro eran los elementos predominantes. Las escenas de batalla están coreografiadas con una claridad que permite entender las tácticas militares de la época, destacando el famoso grito de guerra *"Desperta Ferro!"* no como un eslogan vacío, sino como el preludio de una tormenta táctica.
El cómic también explora el choque cultural entre los rudos combatientes occidentales y la sofisticada, aunque decadente, sociedad bizantina. Esta tensión es el motor que impulsa la segunda mitad de la obra, donde la desconfianza mutua entre los mercenarios y sus empleadores prepara el terreno para el conflicto interno. Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia, la narrativa maneja con maestría la sensación de aislamiento de la Compañía en territorio hostil, rodeada tanto por enemigos declarados como por aliados reticentes.
En conclusión, Dossier Almogávares es una obra fundamental para entender la proyección de la Corona de Aragón en el Mediterráneo oriental a través de sus soldados más célebres. Es un cómic que exige una lectura atenta, recompensando al lector con una visión cruda, técnica y profundamente humana de un episodio que cambió el mapa político de la Europa medieval. Una pieza de coleccionista que equilibra perfectamente la narrativa de aventuras con el rigor del ensayo histórico ilustrado.