Doctor Who Vol2

El segundo volumen de la serie regular de *Doctor Who*, publicado por la editorial estadounidense IDW Publishing entre 2011 y 2012, representa un capítulo fundamental en la expansión transmedia de la franquicia británica. Tras una exitosa primera etapa centrada en el Décimo Doctor, este volumen asume la tarea de trasladar a las viñetas la energía renovada, el tono de cuento de hadas oscuro y la estética visual que caracterizaron la llegada de Steven Moffat como *showrunner* a la televisión.

La serie se sitúa cronológicamente dentro de la era del Undécimo Doctor, interpretado por Matt Smith. El guionista principal, Tony Lee, quien ya había demostrado su pulso narrativo en el volumen anterior, regresa para capitanear una etapa que captura con precisión la voz errática, hiperactiva y profundamente antigua de esta encarnación del Señor del Tiempo. Junto a él, el cómic presenta a la icónica pareja de acompañantes: Amy Pond y Rory Williams. La dinámica del "trío de la TARDIS" es el núcleo emocional de este volumen, explorando la lealtad y el sentido de maravilla que define su relación, mientras navegan por las complejidades del espacio y el tiempo.

Narrativamente, el volumen comienza con un arco de gran impacto titulado "The Ripper". En esta historia, el Doctor y sus compañeros aterrizan en el Londres victoriano de 1888, un escenario recurrente en la mitología de la serie, pero con un giro de ciencia ficción que justifica la intervención del protagonista. La trama no solo juega con el misterio histórico de Jack el Destripador, sino que introduce elementos alienígenas que obligan al Doctor a cuestionar las líneas temporales y las consecuencias de sus actos. Este inicio establece el tono de la colección: historias autoconclusivas o divididas en arcos cortos que permiten una lectura ágil, pero que están conectadas por un hilo conductor de misterio y exploración.

A lo largo de sus números, el volumen 2 de IDW se aleja de las limitaciones presupuestarias de la televisión para ofrecer escenarios de una escala épica. Desde naves espaciales de diseño imposible hasta planetas con ecosistemas surrealistas, el cómic aprovecha la libertad del medio para expandir el universo visual de la serie. Las tramas abarcan desde encuentros con enemigos clásicos, como los Silurians, hasta la creación de nuevas amenazas que ponen a prueba la astucia del Doctor por encima de la fuerza bruta.

En el apartado artístico, el volumen cuenta con una rotación de talentos, destacando el trabajo de Andrew Currie y Richard Starkings. El desafío de retratar a actores reales como Matt Smith, Karen Gillan y Arthur Darvill se resuelve mediante un estilo que busca el equilibrio entre el parecido físico y la expresividad necesaria para el lenguaje del cómic. El dibujo enfatiza la gestualidad del Undécimo Doctor —sus manos siempre en movimiento, su pajarita y su mirada curiosa—, logrando que el lector "escuche" la voz del actor en cada burbuja de diálogo. El uso del color es igualmente vital, empleando paletas vibrantes que contrastan con los momentos de tensión y oscuridad, reflejando la dualidad de una era que podía pasar de la comedia ligera al horror gótico en cuestión de páginas.

Uno de los mayores aciertos de este volumen es su capacidad para funcionar tanto para el fan acérrimo como para el lector casual. No se limita a ser un producto derivado, sino que propone conceptos originales que enriquecen el canon de la serie. La estructura de los guiones de Tony Lee respeta la lógica "timey-wimey" (enredos temporales) propia de la etapa de Moffat, presentando paradojas y soluciones ingeniosas que requieren la atención del lector.

En conclusión, *Doctor Who Vol. 2* de IDW es una pieza esencial para comprender la transición de la franquicia hacia una audiencia global a principios de la década de 2010. Es un cómic que entiende que la esencia del Doctor no reside solo en sus viajes, sino en su capacidad para asombrarse ante el universo, una cualidad que brilla en cada arco argumental de

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