La etapa del Undécimo Doctor en el mundo del noveno arte, bajo el sello de Titan Comics, representa una de las expansiones más ambiciosas y coherentes del universo de *Doctor Who*. Esta serie de cómics no se limita a replicar la fórmula televisiva, sino que aprovecha las posibilidades ilimitadas del medio impreso para explorar facetas del Doctor que el presupuesto de la televisión a menudo restringe. La narrativa se sitúa cronológicamente en los espacios entre las aventuras televisivas de la encarnación interpretada por Matt Smith, capturando con precisión su energía frenética, su melancolía subyacente y su característica mezcla de ingenuidad infantil y sabiduría ancestral.
El núcleo de esta serie comienza con la introducción de una nueva acompañante original: Alice Obiefune. Alice no es la típica asistente de viaje; es una mujer que atraviesa un momento de duelo y estancamiento vital tras la pérdida de su madre y su empleo. Su encuentro con el Doctor en un Londres contemporáneo, que se ve amenazado por una entidad que se alimenta de la felicidad, establece el tono de la serie. A diferencia de otros compañeros, Alice aporta una madurez y un pragmatismo que contrastan dinámicamente con la naturaleza caótica del Undécimo Doctor. Juntos, forman un equipo que se expande con personajes secundarios memorables, como Jones, un músico con una estética inspirada en David Bowie, y ARC, una entidad metamórfica de origen misterioso.
Desde el punto de vista del guion, la serie cuenta con la veteranía de escritores como Al Ewing y Rob Williams. Estos autores logran diseccionar la psicología del Undécimo Doctor, enfocándose en su faceta de "el hombre que olvida". Los arcos argumentales están estructurados en "años" (Year One, Year Two, Year Three), emulando las temporadas de televisión pero con una escala cósmica mucho mayor. El primer gran arco se centra en la lucha contra la corporación "ServeYouInc", una entidad que utiliza la tecnología y el comercio para subyugar planetas enteros, lo que permite a los autores realizar una crítica social mordaz envuelta en una aventura de ciencia ficción clásica.
Visualmente, el cómic destaca por su dinamismo. Artistas como Simon Fraser y Boo Cook logran capturar la fisonomía de Matt Smith sin caer en el fotorrealismo estático, permitiendo que el personaje se mueva con la elasticidad y la expresividad que lo caracterizaban en pantalla. El uso del color es fundamental en esta etapa; las paletas son vibrantes y psicodélicas, reflejando la maravilla de los viajes espaciales, pero saben tornarse sombrías y densas cuando la trama se adentra en los aspectos más oscuros del pasado del Señor del Tiempo.
Uno de los mayores logros de esta colección es cómo gestiona la continuidad. Los lectores encontrarán referencias constantes a la mitología de la serie (como los Daleks o los Silentes), pero también se introducen conceptos nuevos que enriquecen el canon, como los "Talpa" o las complejidades de la Guerra del Tiempo, que cobran especial relevancia en los arcos posteriores. La serie no teme abordar paradojas temporales complejas, utilizando el lenguaje visual del cómic para explicar conceptos que en otros medios resultarían confusos.
En resumen, el cómic del Undécimo Doctor es una pieza esencial para entender la evolución de esta encarnación. Ofrece una narrativa que equilibra perfectamente el sentido de la maravilla con el horror cósmico. Es una obra que respeta profundamente al fan veterano, ofreciendo capas de lectura sobre la responsabilidad y la redención, mientras mantiene una puerta abierta para los nuevos lectores que busquen una historia de aventuras sólida, inteligente y visualmente estimulante. La relación entre el Doctor y Alice Obiefune se consolida como uno de los vínculos más profundos y mejor desarrollados de toda la franquicia, demostrando que el Doctor siempre necesita a alguien que le recuerde por qué vale la pena salvar el universo.