Doctor Who

El universo de *Doctor Who* en el noveno arte no es un simple producto derivado de la televisión, sino una extensión vital y expansiva que ha mantenido viva la llama de la franquicia durante décadas, incluso en sus periodos de ausencia en pantalla. Desde su primera aparición en papel en 1964, los cómics de *Doctor Who* han evolucionado desde tiras cómicas infantiles hasta complejas narrativas de ciencia ficción que exploran los rincones más oscuros y fascinantes del tiempo y el espacio.

La premisa central sigue al Doctor, un Señor del Tiempo (Time Lord) del planeta Gallifrey, un ser de intelecto superior y anatomía alienígena que viaja a través de la historia y el cosmos en la TARDIS, una nave espacial con la apariencia de una cabina de policía británica de los años 50 que es más grande por dentro. Acompañado generalmente por compañeros humanos, el Doctor interviene en conflictos galácticos, resuelve misterios históricos y se enfrenta a amenazas existenciales, guiado por un código moral que prioriza el ingenio y la compasión sobre la violencia.

Lo que distingue al cómic de la serie de televisión es la ausencia de limitaciones presupuestarias. En las viñetas, los autores y artistas han podido plasmar la verdadera escala de las civilizaciones alienígenas, batallas espaciales de proporciones épicas y paisajes oníricos que serían imposibles de recrear en un set de rodaje. Esta libertad visual ha permitido que el cómic desarrolle una mitología propia, introduciendo razas, planetas y conceptos de física teórica que expanden el canon de manera significativa.

Históricamente, la trayectoria del cómic se divide en varias etapas clave. La era de *Doctor Who Magazine* (DWM) es, quizás, la más influyente. Durante los años en que la serie estuvo fuera del aire (1989-2005), las tiras cómicas de DWM fueron la fuente principal de nuevas historias, especialmente para el Octavo Doctor. En este periodo, el cómic se atrevió a ser más experimental, con tramas serializadas que duraban meses y que presentaban a compañeros exclusivos del papel, como el inolvidable Frobisher, un cambiaformas que prefería mantener la apariencia de un pingüino gigante.

En la era moderna, editoriales como IDW y, más recientemente, Titan Comics, han llevado la batuta. Titan Comics revolucionó el formato al lanzar series simultáneas para diferentes encarnaciones del Doctor (el Décimo, el Undécimo, el Duodécimo y la Decimotercera, entre otros). Esto permitió que los lectores disfrutaran de aventuras inéditas de sus versiones favoritas del personaje, sin estar limitados por la cronología actual de la televisión. Uno de los mayores atractivos de esta etapa son los eventos "crossover", donde múltiples encarnaciones del Doctor deben colaborar para enfrentar amenazas que ponen en peligro la estructura misma de la realidad, algo que en televisión ocurre solo en ocasiones muy especiales.

Narrativamente, el cómic de *Doctor Who* funciona como una antología de posibilidades infinitas. Las historias varían desde el terror gótico y el suspense histórico hasta la ópera espacial y la sátira social. Los villanos clásicos como los Daleks, los Cybermen y el Maestro hacen apariciones recurrentes, pero a menudo son reinterpretados bajo nuevas luces o enfrentados a dilemas éticos más profundos. Asimismo, el cómic profundiza en la psicología del Doctor, explorando la soledad de un ser casi inmortal y las consecuencias de sus viajes a través del tiempo.

En resumen, el cómic de *Doctor Who* es una pieza fundamental para entender la longevidad del personaje. Es un laboratorio de ideas donde la ciencia ficción no tiene límites y donde el espíritu de aventura, curiosidad y justicia del Doctor encuentra su expresión más visual y desinhibida. Para el lector, representa la oportunidad

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