*Djinn* es una de las obras más ambiciosas y visualmente cautivadoras del cómic europeo contemporáneo (BD), fruto de la colaboración entre el guionista belga Jean Dufaux y la ilustradora española Ana Mirallès. Publicada originalmente por Dargaud, la serie se extiende a lo largo de trece álbumes divididos en tres ciclos temáticos y geográficos: el ciclo otomano, el ciclo africano y el ciclo indio. La obra destaca por su compleja estructura narrativa, que entrelaza el pasado y el presente a través de una búsqueda de identidad, poder y misticismo.
La premisa inicial nos sitúa en la Estambul actual. Kim Nelson, una joven inglesa, viaja a Turquía con el objetivo de desentrañar el misterio que rodea a su abuela, Jade. A principios del siglo XX, Jade fue la favorita del "Sultán Negro", una figura mítica que gobernaba en las sombras de un Imperio Otomano en decadencia. Según los rumores, Jade no era solo una mujer de extraordinaria belleza, sino una "Djinn": un ser capaz de manipular los deseos y las voluntades de quienes la rodeaban, influyendo incluso en la geopolítica de la época.
La narrativa de *Djinn* se construye sobre un juego de espejos temporales. Mientras Kim Nelson recorre los escenarios de la Turquía moderna buscando pistas sobre su herencia y un supuesto tesoro escondido, el lector es transportado a la atmósfera asfixiante y opulenta del harén del Sultán Murat. Allí, Jade debe navegar un mundo de intrigas palaciegas, espionaje internacional y rituales ancestrales. La historia plantea una pregunta constante: ¿es Kim una mera descendiente o está destinada a repetir el camino de iniciación de su abuela para convertirse, ella también, en una Djinn?
Tras el cierre del arco otomano, la serie se desplaza hacia África. En este segundo ciclo, la trama explora las raíces del mito y el impacto del colonialismo. Kim sigue el rastro de Jade hasta el corazón del continente, donde la sensualidad de los palacios de Estambul es sustituida por una naturaleza salvaje y una magia mucho más primaria y violenta. Aquí, Dufaux profundiza en la relación entre el cuerpo, la tierra y el poder, mientras Mirallès despliega una paleta de colores cálidos y terrosos que capturan la intensidad del entorno.
El ciclo final traslada la acción a la India, cerrando el círculo de la búsqueda de Kim. En este escenario, la serie aborda el misticismo hindú y los conflictos sociales bajo el dominio británico, manteniendo siempre el foco en la figura de la mujer como eje central de la historia. A lo largo de toda la obra, el concepto de "Djinn" evoluciona de ser una simple etiqueta exótica a representar una forma de libertad femenina absoluta, capaz de trascender las épocas y las fronteras.
El apartado gráfico de Ana Mirallès es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de la obra. Su dibujo es elegante, detallado y posee una sensibilidad orgánica que evita caer en el erotismo gratuito. Mirallès logra que la sensualidad sea una herramienta narrativa más, integrándola en la psicología de los personajes y en la construcción de la atmósfera. Su capacidad para recrear vestuarios históricos, arquitecturas complejas y paisajes naturales dota a la serie de un realismo mágico que absorbe al lector.
En conclusión, *Djinn* es un relato de aventuras que huye de los tropos convencionales del género. No es solo una historia de búsqueda de tesoros o de intriga histórica; es una exploración sobre la memoria, el peso de la herencia y la lucha por la autonomía en mundos dominados por hombres. Jean Dufaux construye un guion sólido y sugerente que, apoyado en el arte magistral de Mirallès, convierte a esta serie en una lectura imprescindible para entender la evolución del cómic adulto europeo de las últimas décadas. La obra invita a un viaje sensorial y reflexivo por la historia y el mito, manteniendo el suspense hasta su última página.