Divinity, publicada por Valiant Entertainment, representa uno de los hitos narrativos más significativos del cómic contemporáneo de ciencia ficción. Escrita por Matt Kindt e ilustrada por Trevor Hairsine, esta miniserie de cuatro números (expandida posteriormente en secuelas) se aleja de las convenciones del género de superhéroes para adentrarse en un terreno filosófico y existencialista, redefiniendo la escala de poder dentro del Universo Valiant.
La premisa se sitúa inicialmente en el apogeo de la Guerra Fría. En un esfuerzo por ganar la carrera espacial y tecnológica, la Unión Soviética pone en marcha un programa ultrasecreto de exploración de largo alcance. El protagonista es Abram Adams, un huérfano adoptado por el Estado soviético, cuya lealtad y capacidades intelectuales lo convierten en el candidato ideal para una misión sin precedentes: viajar a los confines más remotos de la galaxia, más allá de lo que cualquier radar o telescopio ha alcanzado jamás. Junto a otros dos cosmonautas, Adams es enviado a un vacío absoluto conocido como "Lo Desconocido" (The Unknown).
La narrativa da un salto temporal de varias décadas hasta el presente. Abram Adams regresa a la Tierra, aterrizando en el desierto de Australia. Sin embargo, el hombre que partió ya no existe. Su exposición a las energías y realidades de "Lo Desconocido" lo ha transformado en una entidad que trasciende la comprensión humana. Adams ha regresado con la capacidad de manipular la materia, el tiempo y la percepción de la realidad a una escala divina. No es simplemente un ser con superpoderes; es una figura que puede alterar el tejido mismo de la existencia con un pensamiento.
El conflicto central de la obra no reside en una batalla física convencional, sino en el choque de paradigmas. La presencia de este "Dios soviético" en suelo australiano genera una crisis geopolítica y existencial inmediata. Mientras Adams comienza a transformar el árido desierto en un oasis que desafía las leyes de la física, las potencias mundiales y las organizaciones de inteligencia entran en pánico. La humanidad se enfrenta a una pregunta aterradora: ¿Qué sucede cuando un individuo posee el poder de un dios pero conserva los recuerdos y las cicatrices de un hombre?
Ante la imposibilidad de dialogar con un ser de tal magnitud, el equipo de élite del Universo Valiant, conocido como Unity (compuesto por personajes como Ninjak, Eternal Warrior y Livewire), es enviado para contener la situación. La interacción entre estos héroes y Divinity sirve para subrayar la futilidad de la fuerza bruta contra alguien que percibe el tiempo de forma no lineal. La historia utiliza estos encuentros para explorar temas como la fe, la nostalgia y el peso de las decisiones pasadas. Abram Adams está obsesionado con lo que dejó atrás —un amor perdido y una vida que sacrificó por la ideología de un país que ya no existe—, lo que añade una capa de melancolía profunda al relato.
Visualmente, el trabajo de Trevor Hairsine es fundamental para transmitir la escala de la historia. Su estilo, detallado y atmosférico, logra capturar tanto la frialdad del espacio profundo como la majestuosidad surrealista de las creaciones de Adams. El diseño de Divinity, con su traje espacial modificado y su aura de serenidad distante, refuerza la idea de un ser que está presente físicamente pero cuya mente habita en múltiples planos de realidad simultáneamente.
En resumen, *Divinity* es una obra que utiliza la ciencia ficción para cuestionar la naturaleza de la humanidad y el peligro de la omnipotencia. Matt Kindt evita los tropos habituales de "invasión alienígena" o "villano con delirios de grandeza" para ofrecer un estudio de personaje íntimo envuelto en una épica cósmica. Es una lectura esencial para entender la evolución de Valiant Entertainment, estableciendo a Abram Adams no solo como uno de los personajes más poderosos de su universo, sino como el eje central de una nueva mitología moderna que explora los límites de la voluntad humana frente a lo infinito.