Dias Oscuros

Días Oscuros (que engloba los especiales *La Forja* y *La Decisión*) no es simplemente un prólogo convencional dentro del universo de DC Comics; es la piedra angular sobre la cual Scott Snyder y James Tynion IV edificaron una de las etapas más ambiciosas y disruptivas de la mitología moderna de Batman: la saga de *Dark Nights: Metal*. Como experto en el medio, es fundamental entender que este díptico funciona como un thriller de investigación detectivesca que escala rápidamente hacia el horror cósmico y la fantasía épica, redefiniendo elementos que dábamos por sentados en la continuidad de la editorial.

La premisa nos sitúa ante un Bruce Wayne que ha estado operando en las sombras, incluso para sus aliados más cercanos en la Liga de la Justicia. Batman ha descubierto una anomalía, un patrón que se repite a lo largo de la historia de la humanidad y que está intrínsecamente ligado a una serie de metales misteriosos con propiedades que desafían las leyes de la física conocida. Esta obsesión lo lleva a establecer bases secretas y a reclutar a figuras como Duke Thomas, su pupilo más reciente, para desentrañar un enigma que parece haber estado oculto a plena vista desde el origen de los tiempos.

El guion de Snyder y Tynion IV utiliza una narrativa fragmentada pero cohesiva. Por un lado, seguimos la investigación de Batman en el presente, mientras que, por otro, se nos presentan los diarios de Carter Hall (Hawkman). A través de estos registros históricos, el lector descubre que la búsqueda de estos metales no es nueva; es una lucha milenaria que ha involucrado a civilizaciones antiguas y a personajes inmortales. Esta conexión con el pasado dota a la obra de una profundidad arqueológica fascinante, sugiriendo que el universo DC es mucho más antiguo y aterrador de lo que los héroes perciben.

Uno de los puntos de mayor tensión en *Días Oscuros* es la incursión de Hal Jordan (Green Lantern) en los dominios de Batman. Jordan, actuando como el contrapunto racional y el emisario de los Guardianes del Universo, cuestiona la opacidad de Bruce. Esta dinámica permite explorar la paranoia del Caballero Oscuro y el peso de los secretos que guarda bajo la Batcueva, incluyendo la presencia de un prisionero cuya identidad y conocimiento sobre los metales resultan tan peligrosos como reveladores. Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia, la interacción entre estos personajes subraya que lo que está por venir no es una amenaza física convencional, sino una invasión conceptual.

El concepto central que se introduce aquí es el del Multiverso Oscuro. A diferencia del Multiverso conocido, este es un lugar de pesadillas y posibilidades fallidas que busca emerger a la luz. Los metales —el Electrum, el Dionium, el Promethium y el misterioso Metal Enésimo— actúan como conductores o llaves para esta dimensión prohibida. La narrativa logra transmitir una sensación de urgencia y fatalismo; la sensación de que Batman, en su afán por proteger al mundo, podría haber abierto involuntariamente una puerta que nunca debió ser tocada.

En el apartado visual, *Días Oscuros* cuenta con un despliegue de talento abrumador. La colaboración entre Jim Lee, Andy Kubert y John Romita Jr. no es accidental. Cada artista aporta una textura diferente a la historia: el detalle épico y heroico de Lee, la narrativa dinámica y sombría de Kubert, y el estilo robusto y crudo de Romita Jr. Esta amalgama visual refuerza la idea de que estamos ante un evento que afecta múltiples estratos de la realidad y la historia. Las sombras adquieren un protagonismo especial, preparando al lector para la oscuridad absoluta que define la saga posterior.

En conclusión, *Días Oscuros* es una lectura obligatoria para entender la arquitectura del evento *Metal*. No se limita a presentar el conflicto, sino que construye el lore necesario para que la amenaza se sienta real y trascendente. Es un cómic que exige atención al detalle, que recompensa el conocimiento previo de la continuidad de DC y que, sobre todo, establece un tono de misterio insoportable que culmina en la revelación de que el mapa del multiverso tiene un reverso oscuro que apenas estamos empezando a comprender. Es el preludio de una sinfonía de caos, orquestada con la precisión de un relojero y la ambición de un demiurgo.

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