DDT Super: El Insecticida contra el Aburrimiento de la España del Siglo XX
Para entender qué representa DDT Super, es necesario realizar un viaje al corazón de la mítica Editorial Bruguera, el gigante que dominó el mercado del tebeo en España durante décadas. Si bien la cabecera original, *El DDT contra las penas*, nació en 1951 con una vocación algo más adulta y satírica que sus hermanas de quiosco, la versión Super —lanzada en la década de los 70— supuso la consolidación de un formato de lujo para la época: más páginas, mejor lomo y una selección de contenidos que mezclaba la nostalgia con la modernidad del "estilo Bruguera" tardío.
Como experto en el noveno arte, describir *DDT Super* es describir un microcosmos de la sociedad española de la posguerra y la transición, pasado por el filtro del humor del absurdo y la derrota. El nombre "DDT" no era casual; hacía referencia al famoso insecticida, prometiendo "aniquilar" el aburrimiento y las preocupaciones cotidianas del lector. En su versión "Super", esta promesa se multiplicaba mediante un formato de antología que permitía sumergirse durante horas en las desventuras de personajes que ya forman parte del ADN cultural hispano.
El contenido de *DDT Super* es un desfile de arquetipos inolvidables. En sus páginas, el lector se encuentra con la genialidad anárquica de Manuel Vázquez, cuya creación más emblemática para esta cabecera, *Anacleto, Agente Secreto*, parodia con maestría el cine de espías de la Guerra Fría. Anacleto no es un héroe; es un funcionario de la inteligencia que sufre las penurias de un jefe tacaño y misiones absurdas en el desierto de Gobi, reflejando esa frustración laboral tan propia de la España de entonces.
Pero la revista no se detenía ahí. El "universo DDT" en su formato Super acogía a la siniestra y maravillosa *Doña Urraca* de Jorge, una representación de la maldad gratuita y la envidia que, curiosamente, resultaba catártica para el público. También encontrábamos la comedia costumbrista de *La Familia Cebolleta*, donde el abuelo y sus interminables batallitas en "el Rif" se convirtieron en un meme nacional décadas antes de que existiera el término. No podemos olvidar a los *Señores de Alcorcón y el Holgazán de Pepón* de Roberto Segura, una crítica mordaz a las apariencias de la clase media y la holgazanería crónica.
Lo que hace que *DDT Super* sea una pieza de coleccionista y un objeto de estudio fascinante es su estructura. A diferencia de los álbumes de un solo personaje, la revista ofrecía una experiencia fragmentada pero coherente. El lector pasaba de una página de chistes visuales rápidos a una aventura de larga duración de *Mortadelo y Filemón* o *Sir Tim O'Theo*, para luego encontrarse con secciones de curiosidades, textos humorísticos y publicidad de la época que hoy se lee como un documento histórico.
Visualmente, la revista es un festín de la "Escuela Bruguera". El estilo se caracteriza por un dibujo dinámico, lleno de líneas de movimiento, onomatopeyas explosivas y un detallismo en el caos (los famosos "detalles de fondo" de Ibáñez o Raf) que obligaba a mirar cada viñeta más de una vez. La edición "Super" permitía que estos detalles se apreciaran mejor, con una impresión que, aunque humilde comparada con los estándares actuales, era el estándar de oro para los niños y adultos de los años 70 y 80.
En resumen, *DDT Super* no es solo un cómic; es una ventana a una forma de entender el humor