Darna representa el cenit de la narrativa de superhéroes en el sudeste asiático y es, sin lugar a dudas, el icono más importante de la industria del *komiks* filipino. Creada por el guionista Mars Ravelo y el artista Nestor Redondo, su primera aparición tuvo lugar en las páginas de *Pilipino Komiks* #77 en mayo de 1950. El personaje no solo nació como una respuesta local a los héroes de la Edad de Oro del cómic estadounidense, sino que logró amalgamar el folclore local con la ciencia ficción de mediados de siglo, estableciendo un arquetipo de justicia y sacrificio que ha perdurado por más de siete décadas.
La premisa del cómic se centra en Narda, una joven de origen humilde, bondadosa y de espíritu puro que vive en un pequeño pueblo rural. La vida de Narda cambia radicalmente cuando descubre un artefacto de origen extraterrestre: una pequeña piedra blanca caída del espacio. Al tragar esta piedra y gritar el nombre "¡Darna!", Narda experimenta una metamorfosis física y metafísica, transformándose en una guerrera de proporciones esculturales y habilidades sobrehumanas. Al terminar su misión, para recuperar su forma humana, debe escupir la piedra y pronunciar el nombre de su alter ego, "Narda".
Darna no es simplemente una versión potenciada de Narda; es la manifestación de una guerrera fallecida del planeta Marte que busca proteger la Tierra de amenazas tanto terrestres como intergalácticas. El diseño visual del personaje es icónico: un atuendo rojo de dos piezas adornado con estrellas doradas, un medallón alado en el pecho y un casco o tiara con alas que simboliza su capacidad de vuelo y su estatus casi divino. Sus poderes incluyen una fuerza física devastadora, velocidad sobrehumana, invulnerabilidad y la capacidad de volar a grandes velocidades. En diversas etapas del cómic, también se ha mostrado que posee reflejos aumentados que le permiten desviar balas con sus brazaletes, una clara influencia de la iconografía de la Mujer Maravilla, pero adaptada a la sensibilidad filipina.
El núcleo narrativo de las historias de Darna suele explorar la dualidad entre la fragilidad humana de Narda y la responsabilidad omnipotente de la heroína. A diferencia de otros héroes que ocultan su identidad por elección, la transformación de Narda es una necesidad biológica y mística para combatir el mal. El cómic destaca por su rica galería de villanos, siendo Valentina, la Reina de las Serpientes, la más emblemática. Valentina, con su cabellera de ofidios vivos, representa el espejo oscuro de Darna, aportando una dinámica de rivalidad que mezcla el horror corporal con el drama épico. Otros antagonistas incluyen seres de otros mundos, científicos locos y criaturas extraídas directamente de la mitología filipina, lo que otorga a la obra una textura única que oscila entre el género de superhéroes tradicional y el realismo mágico regional.
Desde el punto de vista artístico, el trabajo original de Nestor Redondo en los años 50 definió el estándar visual del medio en su país. Su estilo, caracterizado por un dibujo anatómico preciso y un uso magistral del claroscuro, dotó a Darna de una elegancia y una fuerza que la diferenciaban de otras publicaciones de la época. A lo largo de los años, diversos artistas han reinterpretado al personaje, pero siempre manteniendo la esencia de esa piedra blanca como el vínculo entre la humanidad y el heroísmo absoluto.
En resumen, el cómic de Darna es una pieza fundamental para entender la evolución del género fuera del eje Estados Unidos-Europa. Es una historia sobre el empoderamiento, la pureza de corazón como fuente de poder y la lucha incesante contra la opresión. Para el lector de cómics, Darna no es solo una lectura obligatoria por su valor histórico, sino por su capacidad de presentar una mitología propia, robusta y visualmente impactante que sigue siendo el pilar fundamental de la cultura popular en Filipinas.