La serie de cómics "Dark Xena", publicada por la editorial Dynamite Entertainment en 2007, se sitúa como una pieza fundamental para entender la evolución del mito de la Princesa Guerrera más allá de la pantalla chica. Escrita por John Layman y con el arte de Noah Salonga, esta miniserie de cuatro números no es solo una continuación, sino una exploración profunda de la dualidad del alma humana y las consecuencias de desafiar el orden natural de la vida y la muerte.
La narrativa se ubica cronológicamente justo después de los eventos del final de la serie de televisión, el polémico episodio doble "A Friend in Need". Tras el sacrificio de Xena en tierras de Japa, su compañera de batallas y alma gemela, Gabrielle, se encuentra en una encrucijada existencial. Incapaz de aceptar un mundo donde la redención de Xena termine en el silencio de la tumba, Gabrielle se embarca en una búsqueda desesperada para traer de vuelta a su amiga. Sin embargo, el cómic establece rápidamente una premisa oscura: jugar con las fuerzas de la resurrección siempre conlleva un precio devastador.
El núcleo del conflicto surge cuando Xena regresa al mundo de los vivos, pero no como la heroína reformada que buscaba expiar sus pecados. Debido a una serie de manipulaciones místicas y la intervención de fuerzas que desean ver el caos en el mundo, la guerrera vuelve despojada de su brújula moral. Esta es la "Dark Xena" (Xena Oscura): una versión que recupera la crueldad, la ambición y la sed de sangre de sus días como la "Destructora de Naciones". El cómic nos presenta a una protagonista que ha olvidado las lecciones de amor y sacrificio aprendidas junto a Gabrielle, regresando a sus instintos más primarios y violentos.
Desde el punto de vista estructural, la obra invierte magistralmente la dinámica clásica de la franquicia. Si durante años vimos a Xena intentando guiar a Gabrielle por el camino del guerrero sin que perdiera su inocencia, en "Dark Xena" es Gabrielle quien debe asumir el rol de protectora moral. La barda de Potidaia se ve obligada a enfrentarse a la mujer que ama, tratando de encontrar un rastro de humanidad en un ser que solo reconoce la fuerza y la conquista. Esta tensión emocional eleva el cómic por encima de la simple aventura de espada y brujería, convirtiéndolo en un drama psicológico sobre la identidad.
El guion de John Layman destaca por su ritmo ágil y su capacidad para integrar elementos clásicos de la mitología de la serie, como la presencia de dioses caprichosos y antiguos enemigos que ven en el regreso de la Xena malvada una oportunidad para recuperar su poder. Por su parte, el dibujo de Noah Salonga captura la esencia física de los personajes originales, pero les otorga una estética más cruda y sombría, acorde con el tono de la historia. Las escenas de acción son viscerales, subrayando la peligrosidad de una Xena que ya no contiene sus golpes ni busca la justicia, sino la dominación.
"Dark Xena" es, en esencia, un estudio sobre si la redención es un estado permanente o una lucha diaria que puede perderse en un instante. Al despojar a Xena de su contexto heroico, el cómic obliga al lector a cuestionar si la bondad del personaje era intrínseca o si dependía enteramente de su relación con Gabrielle. Sin caer en spoilers sobre la resolución del conflicto, la obra se mantiene fiel al espíritu de la serie original mientras explora territorios mucho más lúgubres, ofreciendo una respuesta a la pregunta de qué sucedería si el arma más peligrosa del mundo antiguo volviera a caer en las manos equivocadas: las de la propia Xena. Es una lectura imprescindible para los seguidores que buscan una visión más madura y sin concesiones del legado de la Princesa Guerrera.