Dani Futuro

Dani Futuro: Una odisea de optimismo y vanguardia en el cómic español

Hablar de *Dani Futuro* es referirse a una de las cumbres de la historieta de ciencia ficción, no solo dentro de las fronteras españolas, sino en el panorama europeo de finales de los años 60 y principios de los 70. Esta obra es el resultado de la colaboración entre dos gigantes del medio: el guionista Víctor Mora —creador del mítico *Capitán Trueno*— y el dibujante Carlos Giménez, quien más tarde se convertiría en el cronista visual más importante de la posguerra española con *Paracuellos*. Juntos, dieron vida a una serie que rompió moldes y que hoy sigue siendo un referente de la imaginación y el humanismo.

La premisa de *Dani Futuro* nos presenta a Daniel Blancor, un joven de principios del siglo XX que, tras un accidente aéreo en el Ártico, queda sepultado bajo el hielo en un estado de hibernación accidental. Daniel es rescatado y reanimado en el siglo XXII, un futuro que, a diferencia de las distopías oscuras que abundan en la ficción contemporánea, se presenta como un mundo de maravillas tecnológicas, paz social y exploración cósmica.

Al despertar, Dani se encuentra en un universo que le resulta completamente ajeno, pero es acogido por el Dr. Dosian y su hija, Iris. A través de los ojos de este "náufrago del tiempo", el lector descubre una civilización que ha superado muchas de las miserias del pasado. Sin embargo, la serie no se limita a la contemplación pasiva de este nuevo mundo. Pronto, Dani, Iris y sus compañeros se embarcan en una serie de expediciones a través del sistema solar y más allá, enfrentándose a peligros espaciales, civilizaciones alienígenas desconocidas y dilemas éticos que ponen a prueba su valor y su ingenio.

Lo que hace que *Dani Futuro* destaque por encima de otras obras de su época es su profundo trasfondo ideológico y social. Víctor Mora, conocido por su compromiso político, impregnó el guion de un mensaje pacifista y ecologista muy avanzado para su tiempo. La serie aboga por la comprensión entre los pueblos (y especies), el respeto por la naturaleza y la crítica al autoritarismo. Dani no es el típico héroe de acción que resuelve todo a golpes; es un joven curioso y empático que busca entender el lugar que ocupa en este nuevo y vasto cosmos.

Desde el punto de vista visual, el trabajo de Carlos Giménez es, sencillamente, revolucionario. En las páginas de *Dani Futuro*, asistimos a la evolución de un artista que estaba encontrando su propia voz. Giménez abandona el estilo más rígido de sus inicios para abrazar una estética dinámica, llena de curvas orgánicas y diseños tecnológicos que parecen sacados de un sueño futurista. Su capacidad para diseñar naves espaciales, ciudades flotantes y paisajes alienígenas es prodigiosa. Además, el uso del color y la composición de las viñetas dotan a la obra de una psicodelia suave y una elegancia que todavía hoy resulta moderna.

La serie comenzó su andadura en 1969 en la revista *Gaceta Junior* y más tarde continuó en la prestigiosa revista *Tintin*, lo que le dio una proyección internacional inmediata, especialmente en el mercado franco-belga. Fue en estas páginas donde el cómic español demostró que podía competir de tú a tú con los grandes maestros de la *bande dessinée*.

En definitiva, *Dani Futuro* es una invitación a la aventura con mayúsculas. Es una obra que celebra la curiosidad humana y la posibilidad de un mañana mejor. Para el lector actual, sumergirse en sus páginas no es solo un ejercicio de nostalgia, sino una oportunidad de descubrir un cómic vibrante, visualmente deslumbrante y portador de un mensaje de esperanza que, en los tiempos que corren, resulta más necesario que nunca. Es, sin duda, una pieza imprescindible en la biblioteca de cualquier amante del noveno arte.

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